martes, 29 de septiembre de 2015

Veinte argumentos disparatados que usan los magufos para defender sus creencias

 Extraído de: http://www.cookingideas.es/magufolandia-20150926.html

Las hordas magufas usa un tipo especial de razonamiento que, de primeras, puede chocar al ciudadano de a pie, afectar de forma negativa a su salud e incluso dejarlo listo de papeles. Para intentar aprender algo más de esta misteriosa lógica hemos recurrido a dos expertos en la materia: Jorge J. Frías, vicepresidente de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico y a David Silva Valerio autor del blog Skepticom.
Les he pedido a cada uno de ellos que me ayuden a configurar el mapa de los argumentos usados por los creyentes en pseudociencias y conspiranoías de todo pelaje y estos han sido los resultados de nuestra ardua investigación.
Jorge J. Frías dixit:
1. La ciencia no lo sabe todo
Efectivamente. A la ciencia lo que le gusta, realmente, es hacer preguntas bien formuladas, e intentar hallar respuestas con las herramientas del método científico. Lo interesante es que la ciencia es capaz de avanzar sin esas respuestas, e incluso modificándolas. Ningún científico se sienta en su mesa y dice: “hoy voy a resolver este gran problema de la humanidad” Si lo que uno quiere son respuestas como el que mira las soluciones del crucigrama en la última página, lo tienes crudo con la ciencia. Es mejor probar con las creencias.
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Ilustración de Escepticismo, poemas y literatura.
2. “A mí me funciona”
“Para conocer los efectos de un medicamento no basta con dar la medicación a los pacientes y ver cómo evolucionan. Se deben diseñar experimentos “doble ciego”, donde se debe analizar el efecto sobre personas sanas y enfermas, y donde ni siquiera los médicos saben si están administrando el compuesto o un simple placebo. Después, los resultados dirán si esa medicación hace algo más que si no tomáramos nada.
Frente a todo este gasto inútil está el “a mí me funciona”, que asegura la efectividad de cualquier potingue saltándose a la torera todos los – costosos – mecanismos de las farmacéuticas. Hay una versión aún más hilarante: El “a fulanito le funciona”; aunque al final, si indagas mucho, ni fulanito es el que tomaba el potingue, ni eso llegó a funcionar.”
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3. “En YouTube hay un vídeo que lo explica todo”
Hay tres niveles de explicación por vídeo de magufadas. En primer lugar, las grabaciones borrosas, algo que sigue siendo posible aunque las cámaras de hoy día sean increíblemente buenas. Luego están los vídeos con textos comic sans (es importante que sean de ese tipo de letra, en morado o rojo preferiblemente), y, como documento definitivo, está el “vídeo colgado en youtube”. Sobre todo, si pones la etiqueta “Zeitgeist”.
 Y es que, ¿para qué esforzarse en hacer sesudos estudios cuando con un vídeo de cinco minutos puedes ventilarte el asunto?”
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4. “Ya lo decían los antiguos”
“Esta afirmación tiene dos vertientes: la de personas que afirman que todo está en su libro sagrado (Biblia, Corán, etc), y la de personas que afirman que está en las escrituras sagradas de alguna civilización perdida (mayas, egipcios…). A ninguna de ellas tanta sabiduría les ha servido para evitar el fin de su civilización.”
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5. “Lo natural es más sano”
“Está muy extendida la creencia de que la naturaleza está ahí para ayudarnos y servirnos. Es decir, los seres vivos se matan, comen, envenenan y parasitan, pero cuando llega el ser humano, dejan toda esa mala ostia y les da por producir únicamente cosas sanas ¡genial!”
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6. “¿Qué mal puede hacer?”
¿Qué mal puede hacer reenviar una cadena, tomar una infusión de un yerbajo o realizar un ritual? Es algo que nos preguntamos cuando tenemos la oportunidad de realizar cosas aparentemente inocuas que nos venden como altamente beneficiosas. Sin embargo pueden tener efectos no deseados. Hay incluso una web que se dedica a recopilar casos reales.
En realidad, incorporamos a nuestro saber aquellas cosas que sí tienen un gran efecto aunque parezcan inocuas. Por ejemplo, lavarse las manos.”
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7. “Todo es relativo (como decía Einstein…)”
” Einstein nunca dijo que “todo es relativo”. El relativismo filosófico pretende poner a la misma altura el conocimiento adquirido durante siglos de desarrollo científico con las ideas felices de ciertos filósofos. Sin embargo, nada tiene que ver una cosa con la otra. Ni siquiera lo pudo decir de forma literal en sus teorías, que precisamente postulan que la velocidad de la luz es absoluta, no relativa.”
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8. “Tú no lo puedes entender”
“Un truco cuando no se es capaz de convencer al interlocutor es dejarlo “fuera” de la capacidad de entendimiento. Sin embargo, difícilmente se puede achacar a un científico, cuya misión es explicar de la mejor forma posible su trabajo, ya sea a otros colegas, ya sea en forma de divulgación.”
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9. “Por culpa de la química estamos peor que antes”
“Está extendida la creencia de que hay cosas con química y cosas sin química. Eso es imposible. En este mundo nada escapa a las leyes de la química, y menos si pasa por nuestro estómago. O mejor dicho, por nuestra boca, pues la primera salivación ya tiene un significado químico.
De la misma forma que alguien que sufre un bombardeo no puede echar la culpa a la ley de la gravedad porque caigan bombas, no podemos echar la culpa a la química de los desmanes de los humanos.”
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10. “Todas las opiniones valen lo mismo”
“Hay que diferenciar entre libertad de expresión y el respeto a que las personas puedan decir lo que quieran, y otra muy distinta que cualquier opinión sin fundamento tenga que ser tratada como la más versada. Si vamos al cine, está bien que todos opinemos sobre qué películas queremos ver, y qué nos ha parecido, porque nos amparamos en la libertad de expresión. Pero eso no significa que tengamos que respetar las tonterías que pueda decir uno, como por ejemplo, que los actores son seres bajitos que viven en la pared del cine.
En la televisión se suele caer en ese error cuando se da el mismo tiempo a las posiciones crédulas y escéptica, a modo de falsa imparcialidad. Richard Dawkins explica muy bien por qué no debate con creacionistas.”
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 11. “Hay una mano oculta”
“Lo sabe la CIA, lo sabe la NASA y el Vaticano. Los escépticos son como los cornudos, que parecen que son los últimos en enterarse del tema. En serio, ¿Cuánto cuesta mantener un secreto pequeño entre tus amistades? ¿Te imaginas lo difícil que es que tantas personas mantengan el secreto como si nada?”
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David Silva Valerio. En su blog Skepticon se define como Cientificista, acrofóbico, sicario de la CIA, adicto a los analgésicos y fan de Doraemon, es el creador de Escepticismo y Ateísmo: Proyecto Cordura.¡Vamos con sus argumentos magufos desmontados!
12. “Eres tan crédulo que solo te crees las versiones oficiales”
“En realidad no nos interesan las versiones oficiales ni tampoco las alternativas, lo que nos importa es la evidencia, las pruebas, lo tangible, nada más y nada menos.”
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13. “Pareces demasiado preocupado por desmentir esto. Debes de estar a sueldo de […]”
“Los intereses de los escépticos están con los hechos, no con la defensa de corporaciones o empresas de las cuales, no obtenemos nada. Está bien cuestionar a las multinacionales, pero que una corporación o institución no sea del agrado de muchos o no les inspire confianza o simplemente esté de moda odiarla, no significa que estén ingresándome en una cuenta en Suiza todos los meses.”
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14. “Ni tú ni yo estuvimos allí, así que nadie lo puede asegurar”
“Que no hayamos presenciado la construcción de las Pirámides no significa que no podamos tener certeza sobre lo que realmente sucedió. Para eso existen pruebas históricas, historiográficas, arqueológicas y un sinnúmero de documentos y evidencia que relatan lo ocurrido. Quizá algunos hechos se distorsionen un poco con el paso del tiempo, pero eso no significa que todo lo que sabemos sobre la historia sea falso o que la historia en si sea un enigma indescifrable sobre el que nadie pueda dar fe.”
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15. “¿Cómo sabes que esa evidencia es cierta o no?”
“Para desmontar una teoría de conspiración o una práctica pseudocientífica se recurre a muchas fuentes, experimentos, investigaciones y observaciones independientes. Ahora, si crees que miles de científicos, historiadores, investigadores y periodistas alrededor del mundo son parte de una conspiración que busca engañarnos, no hay mucho más que decir.”
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16. “No necesito evidencia, todo el mundo sabe que (…)”
“Apelar al conocimiento popular es otra salida recurrente del maguferío internacional. Sin embargo los “todo el mundo sabe que…” o los “es evidente que…” no prueban absolutamente nada y es más, constituyen una conocida falacia lógica que a esta altura ya no es necesario explicar.”
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17. “Bueno, al menos él propone algo ¿Y tú que propones por el bien de la humanidad?”
“Los seguidores de ciertos iluminados que prometen el paraíso suelen ocupar este argumento cuando quedan contra las cuerdas. Es una especie de falacia moralista que considera las “intenciones” como argumento suficiente para darle validez a una propuesta. Un charlatán puede ser solo un ignorante con buenas intenciones o un estafador malintencionado, en cualquier caso una propuesta debe ser juzgada por su consistencia y resultados (o carencia de estos), no por sus intenciones.”
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18. “Yo no estoy de acuerdo con esos estudios científicos, porque yo opino que (…)”
Cada quien es libre de creer lo que le venga en gana, siempre que entienda también que los hechos no son un asunto de opiniones sino de evidencia. Si lo que dicen los estudios no te convence, perfecto, reúne tu propia evidencia, escribe un paper y compártelo con la comunidad científica, ellos estarán felices de analizar tus pruebas.”
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19. “Tal cosa era considerada imposible en el pasado, pero ahora es un hecho, por lo tanto lo que yo digo será posible en el futuro”
No se toma en cuenta que muchas cosas que se consideraron estúpidas en el pasado siguen siendo estúpidas ahora. Y segundo, que algo que actualmente es un hecho en la antigüedad fuese considerado una locura, no significa que todo lo que hoy consideramos inaplicable sea posible en el futuro. Antiguamente habían muchos motivos para rechazar propuestas nuevas, entre ellas el limitado entendimiento sobre las leyes que rigen el universo o el sesgo impuesto por la religión que era mucho más dominante.”
Fantasy map of a flat earth --- Image by © Antar Dayal/Illustration Works/Corbis
20. Eso es justamente lo que el gobierno te quiere hacer creer”
“Pensar que el gobierno, los medios de comunicación y las corporaciones forman una siniestra alianza con fines malévolos es una creencia muy propia de la mente conspiranoica. Curiosamente estos individuos también creen que los planes complejos y ultra-secretos de esta elite superpoderosa son vulnerables a ser descifrados por cualquier “friki” que vive en el sótano de su madre y administra un blog esotérico.”

miércoles, 5 de agosto de 2015

Cinco disciplinas místicas “ancestrales” que fueron inventadas antes de ayer



1-yoga

Los occidentales estamos fascinados por todo lo que venga de oriente, así que solemos estar más que dispuestos a embutirnos en unas mallas de colores y practicar todo tipo de ejercicios y rituales, a ser posible “ancestrales”. Al fin y al cabo, si llevan existiendo miles de años quiere decir que funcionan, ¿no?

Yoga
El mito:
Pregunta a alguien que lleve leotardos y que permanezca mirando al infinito cuál es la antigüedad del yoga y la respuesta aproximada que te dará es de cinco mil años. En otros términos, el común de los mortales está convencido de que los estiramientos y las poses serenas se anticipan varios siglos a la construcción secreta de las pirámides por parte de los extraterrestres
La realidad:
El conjunto de posturas y técnicas de respiración que conocemos como yoga datan del remotísimo año de 1960. ¿Y cómo es posible?, te preguntas mientras estrujas nervioso tu esterilla de yoga. Muy fácil: la famosa imagen de un hombre cruzando sus piernas en el Valle del Indo data de hace 5.000 años, pero se trata sólo de una postura, nada menos que la postura que adopta cualquier persona cuando se sienta sobre una superficie plana.
La primera mención al yoga aparece en los Upanishads, unos textos sagrados hindúes de hace 2.500 años. No obstante, esta mención hace referencia al “yugo” que sirve para unir dos bueyes, como metáfora de una técnica de meditación. La única mención a una postura es la anteriormente relatada: “siéntate de forma que la meditación sea lo más cómoda posible”.
En el siglo XIX un príncipe indio llamado Krishanraja Wodeyar escribió un manual llamado ‘Sritattvanidhi’, que incluía 122 posturas tomadas principalmente de la gimnasia india. Más tarde, B.K.S. Iyengar tuvo la genial idea de combinar aquellos ejercicios con algunas enseñanzas de viejos textos hindúes como los Yoga Sutros, y exportó el paquete a EEUU en los años 60 del siglo pasado. Desde entonces millones de personas lo practican en todo el mundo, ignorantes de que están realizando una versión maqueada de una clase de gimnasia de principios del siglo XX.
2-Tarot

Tarot
El mito:
Según los seguidores del tarot el juego de cartas se origina en el Antiguo Egipto y tiene alguna lejana relación con la Cábala y con el Santo Grial.
La realidad:
En realidad el tarot no fue diseñado para leer la buena fortuna sino para jugar un juego parecido al actual bridge. Su uso como herramienta de adivinación del futuro data de hace 250 años, 400 años más tarde de cuando fue importado desde Oriente Próximo. De hecho, las cartas “normales” de juego tienen una historia más prolongada que el tarot, de por lo menos 50 años antes.
Los seguidores del ocultismo del siglo XIX pusieron de moda la lectura de las cartas de tarot, que es lo que hacían los europeos cuando se aburrían antes de inventar lo de irse de mochilero a la India.
0-satanismo

Satanismo
El mito:
En la cultura popular se asume que el satanismo está entre nosotros desde que nuestros más lejanos ancestros hicieron el gesto de los “cuernos del diablo” con sus rudimentarias manos. Películas como “La novena puerta” muestran a Christopher Lee practicando el satanismo allá por la Edad Media.
La realidad:
El satanismo tal y como lo conocemos ahora, con sus pentagramas, cruces invertidas y pasión por la ropa negra viene de tan lejos como…1966, año en que fue inventado por un músico de Chicago llamado Anton LaVey. Esto hace al satanismo más moderno que los Rolling Stones o Mr. Potato.
Hasta LaVey, los pentagramas eran usados regularmente por los cristianos como un conjuro contra las brujas y los demonios. En caso de que las cruces invertidas no funcionaran lo suficiente, los satanistas estaban exhibiendo un símbolo cristiano, a la par que un medio de ejecución y tortura por motivos religiosos.
4-ouija

La Ouija
El mito:
Tanto si piensas que es un pasatiempo sin importancia o un portal directo al infierno, los amantes y los detractores de la ouija están de acuerdo en algo: tiene detrás una larga y misteriosa historia. La antigua China o incluso la más antigua Roma parecen haber tomado el tren de la Ouija en algún momento.
La realidad:
Las tablas de la Ouija fueron patentadas como un juego de mesa por Parker Brohters en 1890, los mismos que inventaron el Monopoly, el Cluedo, el Risk o el Trivial. En cuanto a las artes chinas y romanas distaban bastante del juego de mesa. La primera era un método de adivinación llamado “fuji” que consistía en escribir caracteres chinos con un palo sobre la arena. La versión romana tampoco era mucho más cercana al espíritu del juego de mesa.
3-ninja

Ninjas
El mito:
La suma de sabiduría y habilidades ninja conocida como “ninjutsu” viene rondando desde hace un milenio y cualquier hijo de vecino puede buscarse un maestro, empezar a repartir galletas e incluso recibir una invitación para participar en alguna de sus famosas peleas a muerte clandestinas.
La realidad:
Los ninjas no llevaban máscaras y pijamas negros, como se empeñó Hollywood pero, ¿acaso existieron? El problema radica en que ni en Japón ni en ningún otro lugar son capaces de demostrar ningún trazo de tradición ninja antes del siglo XX.
La escuela Bujinkan, que introdujo el ninjutsu en occidente en los años 70, no es tomada demasiado en serio por las escuelas de artes marciales en Japón. Según reza la página web del capítulo español: Bujinkan está compuesta por nueve escuelas tradicionales de artes marciales japonesas datadas entre los siglos XII y XVI.”. Sin embargo, en la Wikipediaadelantan el reloj unos cuantos siglos: hasta el XX, cuando Masaaki Hatsumi funda la escuela.
Iincluso dentro del propio país el considerado “último ninja”, Jinichi Kawakami, afirma que aprendió el arte del ninjutsu de “un misterioso” extraño al que conoció cuando era niño y de cuya existencia no existe ninguna prueba.
Versión traducida y reducida del artículo de Cracked.
Extraído de: http://blogs.publico.es/strambotic/2015/08/new-age/

jueves, 7 de mayo de 2015

Manual práctico del buen magufo

Extraído de:  http://hipertextual.com/2015/05/pseudociencias-manual-magufo?utm_source=dlvr.it&utm_medium=socialnetworks&utm_campaign=facebook

¿Eres un apasionado de las pseudomedicinas? ¿Desconfías de todo lo que huela a conocimiento científico y aparentemente racional? ¿Repudias las religiones pero te sientes atraído por otros vaivenes igualmente irracionales?
Si has respondido que sí a alguna de las preguntas anteriores, equilibra tus energías y respira hondo. Hoy te traemos la guía definitiva para que defiendas todas tus locas ideas en 10 cómodos pasos.

Punto de partida

1.- La ciencia es el mal. La ciencia, así de entrada, mal. Eso de la ciencia suena a probetas, a señores con bata, a informes tediosos, a poder establecido. En definitiva: suena a todo aquello que una mente sensible y humanista como la tuya no es capaz de entender. Así que nada, fuera.
2.- Lo natural es bueno. Este es un mandamiento sagrado: lo natural es bueno. ¿Por qué? Porque sí, cojones. Da igual que lo que tú entiendes por natural en realidad no tenga nada de natural; da igual que lo 'natural' incluya las setas venenosas o la mamba negra; da igual que hace dos siglos 'lo natural' fuera morir de una gripe, de una gastroenteritis o en un simple parto. Todo eso da igual: lo natural es bueno y a callar.
Si descubres que eso de 'lo natural' no acaba de encajarte, puedes tirar de otra expresión más arriesgada pero que quizá funcione: lo tradicional. Lo tradicional es bueno porque es “lo que se ha hecho toda la vida”. Eso quiere decir que 'lo tradicional' es aquello que tú viviste. O, como mucho, lo que vivieron tus padres o tus abuelos.
Vaya, hombre, qué casualidad, ¿eh? Millones de años de evolución y resulta que el punto óptimo de la humanidad te ha pillado justo al lado. Nadie dice “Deberíamos vivir como en el segundo tercio del siglo XVII”, siempre son referentes cercanos y conocidos. Si te sientes muy exótico puedes remontarte en el tiempo, pero procura ir lejos. Como mínimo, a “la cultura milenaria china” o a los mayas.
3.- La 'otra ciencia'. Frente a la ciencia que defiende el establishment, tú vas a defender a la 'otra ciencia'. ¿Y qué es la otra ciencia, te preguntarás? Pues, básicamente, toda aquella cosa que se autoproclama ciencia y que carga contra la ciencia de verdad. Digamos que nos referimos a una ciencia más humana, más empática. Aquella que, contradiciendo todo conocimiento racional, potencia unas teorías que encajan bastante bien en tu cabeza y que, mira tú por dónde, refuerzan la idea preconcebida de la que has partido: lo natural es bueno.
Recuerda que las conclusiones a posteriori son una cosa rancia y obsoleta: lo suyo es formarse una idea en la cabeza y encontrar las aparentes evidencias que la refuercen.

Perfilando el vocabulario

4.- Palabra prohibida: "química". Partiendo del punto número 2, hay una palabra cuya simple audición te provocará sarpullidos: química. Si lo natural es bueno, lo químico, indudablemente, es malo. Da igual que la simple agua sea un compuesto químico (¡peligro, monóxido de dihidrógeno!); todo lo que pueda ser susceptible de estar en un probeta es malo.
Una vez que superes este nivel, puedes añadir una nueva palabra maldita a tu lista: ondas. Sí, amigo, las ondas son uno de los mayores peligros de la humanidad. Y, por tanto, las grandes antenas de telefonía móvil, las conexiones Wifi o incluso un simple microondas pueden amenazar la salud mundial. Da igual que la propia luz del sol sea potencialmente más peligrosa que las ondas de radiofrecuencia: las antenas son malas porque las ondas van por ahí volando... y todo eso.
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5.- Palabra favorita: "energía". Si tienes una palabra temida, tranquilo, también tienes una favorita: energía. ¿Y qué es la energía, exactamente? Ay, chico, qué sé yo. Es lo que notas cuando un amigo te da un abrazo, o cuando sientes que la persona que está a tu lado te está enviando sentimientos positivos... Además, mira, te sirve para todo: puedes decir frases como “La energía fluye”, “Todos somos energía” o “La energía nos conecta” y quedarte tan ancho :)
Una vez adoptes esta, y en función de lo aventurero que te sientas (o lo divertidamente chiflado que quieras parecer), puedes adoptar otras: magnetismo, holístico, cuántico, biónico... [Una pista: las palabras esdrújulas funcionan bastante bien.]

Ante las críticas

6.- “Pues a mi vecino le funciona”. ¿Alguien te ha dicho que eso de la homeopatía o el reiki no es más que un timo? Imposible... si a tu amigo le funciona, ¿no? Y a tu vecino ese que le dolía no sé qué, y que no se le iba con nada, hizo no sé cuántos y se le fue, ¿no? DEMOSTRADO.
7.- Correlación = causalidad. Si ves que con el anterior argumento no has convencido a tu interlocutor, rápido, echa un ojo al móvil y busca algún estudio (ejem) que defienda tu teoría. Y si no lo encuentras, insiste en el punto de antes y desarrolla un poco más lo de tu vecino: “Pues mi vecino tenía un catarrazo tremendo, que la medicina no le hacía nada, y tomo homeopatía y en cinco días estaba como una rosa”.
¡Já! Ahora sí: DEMOSTRADO. Quizá él te responda algo de que correlación no significa causalidad, o te diga no sé qué de que el consumo de queso provoca que la gente muera enredada entre las sábanas. Pero no te fíes: te está soltando jerga rara para liarte.
consumo de queso
8.- “Demuéstrame que no funciona”. Parece que tu interlocutor se está poniendo chulito, ¿no? Pues a ver, si tan listo se cree y tanto dice que la homeopatía, el reiki, las flores de Bach y todas esas loquísimas cosas en las que crees no funcionan, que te lo demuestre, ¿no?
Vaya, acaba de enseñarte varios estudios que demuestran que la homeopatía no funciona más allá del efecto placebo... Sí, pero, ¿y las energías? ¿Y el reiki? ¡Que te demuestre que no existen! Uy, claro, es que te dice que la carga de la prueba recae sobre ti, no sobre él, ¡menudo listillo!
9.- “¿A ti quién te paga?”. Mira, se acabó. Con lo optimista y empático que habías empezado, ya se te están empezando a hinchar los cojones. ¿A qué se dedica el listillo que tanto te está cuestionando? ¡OJO, que hay profesiones peligrosas! Si es periodista, médico, científico, investigador... ¡Claro, ahora lo entiendes todo! ¿Por qué se empeñaba tanto en defender a quien tú tanto combates? ¿No le estará pagando alguien para que defienda todo lo que defiende?
¿Cómo? ¿Que dice que a él no le paga nadie? ¡Que lo demuestre!

Conclusión

10.- TODO es una conspiración. Mira, oye, ahora sí que se acabó. Está todo claro: esto es una conspiración. Se han compinchado la NASA, el Pentágono, los Illuminati, Monsanto, las farmacéuticas, los reptilianos, los médicos, los medios de comunicación y los Power Rangers para enfermarnos, envenenarnos, desinformarnos y, básicamente, así grosso modo, acabar con la raza humana en su totalidad para instaurar un Nuevo Orden Mundial.
Ahora que has descubierto el pastel...¡¡corre a difundirlo!! Y, sobre todo, cada vez que enlaces uno de esos artículos o vídeos que vas a compartir, no olvides acompañarlo de frases del tipo “Lo que las farmacéuticas no quieren que sepas”, “La cura contra el cáncer que los gobiernos te ocultan”, “Que todo el mundo vea esto” o “Pásaselo a todo el mundo antes de que Facebook / Google / Batman lo borre”.

domingo, 26 de abril de 2015

La paradoja de Fermi: ¿dónde está todo el mundo?

Extraído de: http://verne.elpais.com/verne/2015/04/15/articulo/1429098765_280220.html?utm_content=buffer01fc4&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer

Si existen miles de millones de posibilidades de que haya civilizaciones inteligentes, ¿por qué ninguna ha contactado todavía con nosotros?


Artículo originalmente escrito por Tim Urban. Traducción de Eva Millán.
Todo el mundo siente algo cuando está en un sitio desde el que se ven muy bien las estrellas en una noche especialmente estrellada y mira hacia arriba y ve esto.
Algunos prefieren lo tradicional y se sobrecogen por la belleza épica del universo o les impresiona su absurda escala. Yo, personalmente, me decanto por la clásica “crisis existencial y posterior comportamiento extraño durante la siguiente media hora”. Pero todo el mundo siente algo.
El físico Enrico Fermi también sintió algo: ”¿Dónde está todo el mundo?”.

Un cielo repleto de estrellas parece enorme... pero lo que vemos no es más que nuestro vecindario más próximo. En las mejores noches posibles podemos ver hasta 2.500 estrellas (aproximadamente una cienmillonésima parte de las estrellas de nuestra galaxia), y casi todas ellas están a menos de 1.000 años luz de nosotros (o un 1% del diámetro de la Vía Láctea). Así que a lo que realmente estamos mirando es a esto:
 

Cuando se enfrentan al tema de las estrellas y galaxias, una pregunta que atormenta a la mayoría de los humanos es: “¿Hay más vida inteligente ahí fuera?”. Veamos algunos números.
Hay tantas estrellas en nuestra galaxia (100.000 - 400.000 millones) como galaxias hay en el universo observable, aproximadamente, así que por cada estrella en la colosal Vía Láctea hay toda una galaxia ahí fuera. Si las sumamos todas llegamos al intervalo típicamente citado de entre 1022 y 1024 estrellas en total, lo que significa que por cada grano de arena en cada playa de la Tierra hay 10.000 estrellas ahí fuera.
El mundo científico no acaba de ponerse de acuerdo sobre qué porcentaje de esas estrellas son de “tipo solar” (similares al Sol en tamaño, temperatura y luminosidad): las opiniones suelen estar entre el 5% y el 20%. Quedándonos con el cálculo más conservador (5%), y el extremo más bajo del número total de estrellas (1022), nos da 500 trillones o 500 millones de billones de estrellas de tipo solar.
También hay un debate sobre qué porcentaje de esas estrellas de tipo solar podrían ser orbitadas por un planeta similar a la Tierra (uno con temperatura y condiciones similares que pudiese tener agua líquida y albergar potencialmente una vida similar a la de la Tierra). Algunos dicen que serían hasta el 50% de ellas, pero vamos a quedarnos con el más conservador 22% que se extrajo de un estudio reciente de la PNAS. Esto sugiere que hay un planeta potencialmente habitable como la Tierra orbitando alrededor de al menos un 1% del total de estrellas del universo —un total de 100 millones de billones de planetas parecidos a la Tierra.
Así que hay 100 planetas análogos a la Tierra por cada grano de arena del mundo. Piensa en ello la próxima vez que estés en la playa.
A partir de aquí no tenemos más remedio que entrar completamente en el terreno de la especulación. Imaginemos que después de millones y millones de años de existencia, un 1% de esos planetas parecidos a la Tierra desarrollan vida (si eso es verdad, cada grano de arena representaría un planeta con vida en él). E imagina que, en el 1% de esos planetas, la vida avanza hasta un nivel inteligente como lo hizo aquí en la Tierra. Esto significa que habría 10.000 billones de civilizaciones inteligentes en el universo observable.
Volviendo a nuestra galaxia y haciendo el mismo cálculo con la estimación más baja de estrellas en la Vía Láctea (100.000 millones), obtendríamos que hay mil millones de planetas análogos a la Tierra y 100.000 civilizaciones inteligentes en nuestra galaxia.
El SETI (Search for Extraterrestial Intelligence, o Búsqueda de inteligencia extraterrestre) es una organización dedicada a prestar atención a las señales de vida inteligente. Si estamos en lo cierto y hay 100.000 civilizaciones inteligentes o más en nuestra galaxia, e incluso si solo una fracción de ellas está enviando ondas de radio o rayos láser u otros modos de intentar contactar con otros, ¿no debería la colección de satélites del SETI estar captando todo tipo de señales?
Pero no lo ha hecho. Ni una. Nunca.
¿Dónde está todo el mundo?
Y la cosa se vuelve aún más extraña. Nuestro sol es bastante joven comparado con la edad del universo. Hay estrellas mucho más viejas con planetas parecido a la Tierra mucho más viejos, lo que en teoría debería haber dado civilizaciones mucho más avanzadas que la nuestra. Por poner un ejemplo, vamos a comparar nuestra Tierra de 4.540 millones de años con un hipotético Planeta X de 8.000 millones de años de edad.

Si el Planeta X tiene una historia parecida a la de la Tierra, veamos en qué punto estaría su civilización a día de hoy (usamos como referencia el periodo naranja para mostrar lo enorme que es el periodo verde):

La tecnología y el conocimiento de una civilización tan solo 1.000 años por delante de nosotros nos resultarían tan chocantes como lo sería nuestro mundo para una persona medieval. Una civilización con un millón de años de adelanto con respecto a la nuestra sería tan incomprensible para nosotros como lo es nuestra cultura humana para los chimpancés. Y el Planeta X nos lleva 3.400 millones de años de ventaja...
Hay algo llamado Escala de Kardashov que nos ayuda a agrupar civilizaciones inteligentes en tres amplias categorías según la cantidad de energía que usan:
Una Civilización Tipo I tiene la habilidad de usar toda la energía de su planeta. Nosotros no llegamos a ser un Tipo I del todo, pero nos quedamos cerca (Carl Sagan creó una fórmula para esta escala que nos sitúa en una civilización Tipo 0,7).
Una Civilización Tipo II puede aprovechar toda la energía de su estrella anfitriona. Nuestros débiles cerebros apenas pueden imaginar cómo se podría hacer esto, pero lo hemos intentado lo mejor que hemos podido, imaginando cosas como la esfera de Dyson.

Una Civilización Tipo III arrasa a las otras dos, accediendo a un poder comparable al de toda la galaxia de la Vía Láctea.
Si este nivel de avance parece difícil de creer, recuerda el Planeta X de antes y sus 3.400 millones de años de desarrollo de ventaja. Si una civilización del Planeta X fuera parecida a la nuestra y hubiera sido capaz de sobrevivir hasta llegar al nivel del Tipo III, lo natural es que probablemente ya hubiera dominado el viaje interestelar, incluso podría haber colonizado toda la galaxia.
Otra hipótesis de cómo podría producirse la colonización galáctica sería creando maquinaria que pueda viajar a otros planetas, pasarse unos 500 años autorreplicándose usando las materias primas del nuevo planeta y después mandar dos réplicas a hacer lo mismo. Incluso sin viajar a una velocidad que no se acerque ni a la de la luz, este proceso colonizaría toda la galaxia en 3,75 millones de años, un relativo abrir y cerrar de ojos cuando hablamos de una escala de miles de millones de años:
Fuente: Scientific American, “Where Are They”

Siguiendo con la especulación, si un 1% de la vida inteligente sobrevive el tiempo suficiente como para llegar a ser una civilización Tipo III colonizadora de galaxias, nuestros cálculos de antes sugieren que debería haber al menos 1.000 civilizaciones Tipo III solo en nuestra galaxia —y teniendo en cuenta el poder de tal civilización, lo más probable es que su presencia fuera bastante notoria. Y, aun así, no vemos nada, no oímos nada y no nos visita nadie.

Bienvenido a la paradoja de Fermi.
No tenemos respuesta para la paradoja de Fermi —como mucho podemos ofrecer “posibles explicaciones”. Y si preguntas a diez científicos distintos cuál creen que es la correcta, te darán diez respuestas distintas. ¿Recuerdas cuando los humanos del pasado debatían sobre si la Tierra era redonda o si el Sol giraba alrededor de la Tierra o pensaban que ese rayo había caído por Zeus, y ahora nos resultan tan primitivos y desinformados? Pues así es cómo estamos nosotros con este tema.
Para echarle un vistazo a algunas de las explicaciones posibles de la paradoja de Fermi más debatidas, vamos a dividirlas en dos amplias categorías —aquellas explicaciones que entienden que si no hay ningún indicio de las civilizaciones de Tipo II y Tipo III es porque no existe ninguna de ellas ahí fuera, y aquellas otras que asumen que sí que están ahí fuera, pero no estamos viendo ni oyendo nada de ellas por otras razones:

Grupo 1 de explicaciones: no hay indicios de civilizaciones superiores (Tipo II y III) porque no existen civilizaciones superiores.

Aquellos que suscriben las explicaciones del Grupo 1 señalan algo llamado el problema de la no exclusividad, que rechaza cualquier teoría que diga “hay civilizaciones superiores, pero ninguna de ellas ha establecido ningún tipo de contacto con nosotros porque todas _______”. La gente del Grupo 1 se fija en los cálculos que dicen que debería haber tantos miles (o millones) de civilizaciones superiores que al menos una de ellas debería ser la excepción a la regla. Incluso si esa teoría afectara al 99,99% de las civilizaciones, el otro 0,01% se comportaría de forma distinta y seríamos conscientes de su existencia.
Por tanto, dicen las explicaciones del Grupo 1, debe ser que no existen civilizaciones super avanzadas. Y como los cálculos sugieren que hay miles de ellas tan solo en nuestra galaxia, algo más debe de estar pasando.
Ese algo más se llama El Gran Filtro.
La teoría del Gran Filtro dice que, en algún punto desde la pre-vida hasta la inteligencia Tipo III, hay un muro contra el que todos o casi todos los intentos de vida chocan. Hay alguna etapa del largo proceso evolutivo que es extremadamente improbable o imposible que la vida supere. Esa etapa es el Gran Filtro.

Si esta teoría es cierta, la gran pregunta es ¿en qué punto de la línea temporal ocurre el Gran Filtro?.
Resulta que, cuando estamos hablando del destino de la humanidad, esta pregunta es muy importante. Dependiendo de dónde ocurra el Gran Filtro, nos deja tres realidades posibles: somos excepcionales, somos los primeros, o estamos jodidos.
1. Somos excepcionales (el Gran Filtro está detrás de nosotros)
Una esperanza que tenemos es que el Gran Filtro esté detrás de nosotros —hemos conseguido superarlo, lo que significaría que es extremadamente inusual que la vida llegue a nuestro nivel de inteligencia. El diagrama de abajo muestra solo a dos especies consiguiendo pasarlo, y nosotros somos una de ellas.

Este escenario explicaría por qué no hay civilizaciones Tipo III… pero también significaría que nosotros podríamos ser una de las pocas excepciones ahora que hemos conseguido llegar tan lejos. Significaría que hay esperanza. Superficialmente, esto suena un poco a la gente de hace 500 años sugiriendo que la Tierra es el centro del universo —implica que somos especiales. Sin embargo, algo que los científicos llaman “sesgo antrópico” sugiere que cualquiera que se plantee su propia rareza forma parte inherentemente de un “caso de éxito” de la vida inteligente -y ya sean realmente inusuales o bastante comunes, los pensamientos que se plantean y las conclusiones que sacan serán idénticos. Esto nos obliga a admitir que ser especiales es, al menos, una posibilidad.
Y, si somos especiales, ¿exactamente cuándo nos convertimos en especiales? —esto es, ¿qué paso superamos en el que casi todos los demás se quedan atascados?
Una posibilidad: el Gran Filtro podría estar muy al principio —podría ser increíblemente inusual que la vida comenzase en absoluto. Esta es una candidata porque hicieron falta unos mil millones de años de existencia de la Tierra para que finalmente ocurriera, y porque hemos intentado minuciosamente replicar tal acontecimiento en laboratorios y nunca hemos podido hacerlo. Si este es efectivamente el Gran Filtro, significaría que no solo no hay vida inteligente ahí fuera, sino que puede que no haya ningún otro tipo de vida.
Otra posibilidad: el Gran Filtro podría ser el salto de la simple célula procariota a la compleja célula eucariota. Después de que las procariotas nacieran, se quedaron tal cual durante casi dos mil millones de años antes de dar el salto evolutivo de ser complejas y tener un núcleo. Si este es el Gran Filtro, significaría que el universo está repleto de células procariotas simples y casi nada más allá de eso.
Hay varias posibilidades más —algunos llegan a pensar que el salto más reciente que hemos dado hasta nuestra inteligencia actual es un candidato para ser el Gran Filtro. Aunque el paso de vida semi-inteligente (chimpancés) a vida inteligente (humanos) no parece a primera vista un salto milagroso, Steven Pinker rechaza la idea de un “ascenso” inevitable de la evolución: “Ya que la evolución no aspira a una meta sino que simplemente ocurre, usa la adaptación más útil para un nicho ecológico dado, y el hecho de que, en la Tierra, esto haya conducido a la vida inteligente solo una vez hasta el momento puede sugerir que este resultado de la evolución natural es infrecuente y por lo tanto de ningún modo es un desarrollo indiscutible de la evolución de un árbol de la vida”.
La mayoría de los saltos no reúnen los requisitos para ser un candidato a Gran Filtro. Cualquier Gran Filtro tiene que ser un tipo de cosa entre un millón en la que una o más ocurrencias totalmente anormales tienen que ocurrir para facilitar una excepción absurda —por eso, algo como el paso de vida unicelular a pluricelular está descartado, porque ha ocurrido hasta 46 veces, en incidentes aislados, tan solo en nuestro planeta. Por la misma razón, en caso de encontrarnos una célula eucariota fosilizada en Marte, se descartaría el salto de más arriba de “célula simple a compleja” como posible Gran Filtro (así como cualquier cosa anterior a ese punto en la cadena evolutiva) —porque si ha ocurrido tanto en la Tierra como en Marte, casi con toda seguridad no se trata de una ocurrencia anómala de las de una-entre-un-millón.
Si en efecto somos excepcionales, podría ser por un acontecimiento biológico accidental, pero también podría atribuirse a lo que llamamos la Hipótesis de la Tierra Especial, que sugiere que, aunque puede que haya muchos planetas parecidos a la Tierra, las condiciones particulares de la Tierra —ya estén relacionadas con las particularidades de este sistema solar, su relación con la luna (una luna tan grande es inusual para un planeta tan pequeño y contribuye a nuestra meteorología y condiciones oceánicas particulares), o algo del propio planeta —son excepcionalmente acogedoras para la vida.
2. Somos los primeros

Para los Pensadores del Grupo 1, si el Gran Filtro no se encuentra detrás de nosotros, la única esperanza que nos queda es que las condiciones del universo estén desde hace poco, por primera vez desde el Big Bang, llegando a un punto que permitiría desarrollar vida inteligente. En ese caso, nosotros, junto con muchas otras especies, podríamos estar dirigiéndonos a la super inteligencia, y simplemente no habría ocurrido todavía. Estaríamos aquí justo en el momento adecuado para llegar a ser una de las primeras civilizaciones super inteligentes.
Un ejemplo de fenómeno que podría hacer esto realista es el predominio de brotes de rayos gamma, explosiones increíblemente grandes que hemos observado en galaxias lejanas. De la misma manera que la Tierra primigenia tardó unos cientos de millones de años antes de que amainaran los asteroides y los volcanes y la vida fuera posible, podría ser que el primer trozo de la existencia del universo estuviera lleno de acontecimientos catastróficos como los brotes de rayos gamma que incinerasen todo alrededor de vez en cuando e impidiesen que la vida se desarrollase más allá de una cierta fase. Tal vez ahora nos encontramos en un cambio de fase astrobiológica y esta es la primera vez que una forma de vida ha podido evolucionar tanto tiempo ininterrumpidamente.
3. Estamos jodidos (el Gran Filtro está por delante de nosotros)

Si no somos ni excepcionales ni precoces, los pensadores del Grupo 1 concluyen que el Gran Filtro debe estar en nuestro futuro. Esto sugeriría que la vida evoluciona periódicamente hasta donde estamos nosotros, pero que algo impide a la vida avanzar más allá y alcanzar una inteligencia superior en casi todos los casos —y es poco probable que nosotros seamos una excepción.
Un Gran Filtro futuro posible es un suceso natural catastrófico que ocurra periódicamente, como los brotes de rayos gamma que mencionamos antes, solo que desafortunadamente aún no han acabado y es solo cuestión de tiempo antes de que toda la vida de la Tierra sea aniquilada por uno de ellos. Otro candidato es la posible fatalidad de que casi todas las civilizaciones acaben autodestruyéndose una vez alcanzan un cierto nivel de tecnología.
Esto es por lo que el filósofo de la Universidad de Oxford Nick Bostrom dice que “el que no haya noticias es una buena noticia”. El descubrimiento de incluso vida sencilla en Marte sería devastador, porque eliminaría una gran cantidad de potenciales Grandes Filtros detrás de nosotros. Y si encontrásemos vida compleja fosilizada en Marte, Bostrom dice que “sería de lejos la peor noticia jamás impresa en la portada de un periódico”, porque significaría que el Gran Filtro estaría casi definitivamente por delante de nosotros —condenando a la larga a la especie. Bostrom cree que cuando se trata de la paradoja de Fermi, “el silencio del cielo nocturno vale oro”.

Grupo 2 de explicaciones: las civilizaciones inteligentes Tipo II y III están ahí fuera -y hay razones lógicas por las que podríamos no saber de ellas.

Las explicaciones del Grupo 2 eliminan cualquier noción de que somos excepcionales o los primeros de nada —por el contrario, creen en el principio de mediocridad, cuyo punto de partida es que nuestra galaxia, sistema solar, planeta o nivel de inteligencia no tienen nada de inusual ni de excepcional hasta que se demuestre lo contrario. También son mucho menos proclives a asumir que la falta de pruebas de seres de inteligencia superior sea una prueba de su no existencia —haciendo hincapié en el hecho de que nuestra búsqueda de señales se extiende solo hasta unos 100 años luz de lejos de nosotros (0,1% de la galaxia) y sugiriendo una serie de posibles explicaciones. He aquí diez:
Posibilidad 1) La vida super inteligente bien podría haber visitado ya la Tierra, pero antes de que estuviésemos aquí. En el gran contexto del universo, los seres humanos conscientes solo han estado presentes unos 50.000 años, un segundillo. Si hubo contacto antes de eso, podría haber hecho flipar a unos patos que habrían salido corriendo hacia el agua y ya. Además, la historia escrita solo se remonta 5.500 años —un grupo de cazadores-recolectores podría haber experimentado una movida muy loca con aliens, pero no tenían ninguna forma de contárselo a nadie del futuro.
Posibilidad 2) La galaxia ya ha sido colonizada, pero resulta que vivimos en una zona rural y desierta de la galaxia. Los europeos podrían haber colonizado las Américas mucho antes de que nadie en una pequeña tribu inuit en el extremo norte de Canadá se hubiera enterado de lo que había pasado. Podría haber un elemento de urbanización en los asentamientos interestelares de las especies superiores, en que todos los sistemas solares cercanos son colonizados y comunicados entre sí, pero no sería práctico ni tendría sentido que nadie se dedicara a venir aquí a una parte remota de la espiral en la que vivimos.
Posibilidad 3) Todo el concepto de colonización física le resulta un concepto delirantemente atrasado a las especies más avanzadas. ¿Recuerdas la imagen de la civilización Tipo II de antes con la esfera sobre su estrella? Con toda esa energía, podrían haber creado el medio ambiente perfecto para sí mismos que satisficiera todas sus necesidades. Podrían tener formas demencialmente avanzadas de reducir su necesidad de recursos y ningún interés por dejar su feliz utopía para explorar el frío, vacío y subdesarrollado universo.
Una civilización aún más avanzada podría considerar todo el mundo físico como un lugar terriblemente primitivo, habiendo conquistado ya hace tiempo su propia biología y cargado sus cerebros en un paraíso de vida eterna en la realidad virtual. La vida en el mundo físico de la biología, mortalidad, deseos y necesidades podría ser para ellos como vemos nosotros a las especies oceánicas primitivas que viven en el mar gélido y oscuro. Para tu información, pensar en otra especie que haya dominado la mortalidad me hace sentir envidia y tristeza.
Posibilidad 4) Hay civilizaciones depredadoras aterradoras ahí fuera y la mayor parte de la vida inteligente sabe que es mejor no emitir señales al exterior y anunciar su ubicación. Este es un concepto desagradable y ayudaría a explicar la falta de señales recibidas por los satélites del SETI. También quiere decir que nosotros podríamos ser los novatos super ingenuos que están siendo increíblemente estúpidos y arriesgados al transmitir señales al exterior. Hay un debate ahora mismo sobre si deberíamos participar en METI (Messaging to Extraterrestrial Intelligence —lo contrario del SETI) o no, y la mayoría dice que no deberíamos. Stephen Hawking advierte de que “si los alienígenas nos visitasen, las consecuencias serían como cuando Colón llegó a América, lo que no salió muy bien para los nativos americanos”. Incluso Carl Sagan (un partidario por lo general de que cualquier civilización lo suficientemente avanzada para el viaje interestelar sería altruista, no hostil) llamó a la práctica de METI “profundamente imprudente e inmadura”, y recomendó que “los chicos más nuevos en un cosmos extraño e incierto deberían escuchar en silencio durante mucho tiempo, aprendiendo pacientemente sobre el universo y comparando apuntes, antes de gritarle a una jungla desconocida que no entendemos”. Miedo.
Posibilidad 5) Solo hay un caso de vida con inteligencia superior -una civilización “super depredadora” (como lo son los humanos aquí en la Tierra)- que está mucho más avanzada que todas las demás y se mantiene en esa posición exterminando cualquier civilización inteligente una vez pasan un cierto nivel. Esto sería una mierda. Podría ser así: exterminar a todas las inteligencias emergentes es un uso ineficiente de recursos, seguramente porque la mayoría se extinguen solas. Pero pasado un cierto punto, los super seres mueven ficha —porque para ellos, una especie inteligente emergente se vuelve como un virus una vez empieza a crecer y expandirse. Esta teoría sugiere que el que fuera el primero de la galaxia en alcanzar la inteligencia ganó, y ahora nadie más tiene ninguna posibilidad. Esto explicaría la falta de actividad ahí fuera porque el número de civilizaciones super inteligentes sería solo una.
Posibilidad 6) Hay un montón de actividad y ruido ahí fuera, pero nuestra tecnología es demasiado primitiva y estamos prestando atención a las cosas equivocadas. Como si entrases en un edificio de oficinas moderno, encendieses un walkie-talkie, y cuando no escuchases ninguna actividad (que por supuesto no escucharías porque todo el mundo está hablando por WhatsApp, no usando walkie-talkies), concluyeras que el edificio debe de estar vacío. O tal vez, como ha señalado Carl Sagan, podría ser que nuestras mentes funcionan exponencialmente más rápido o más despacio que otra forma de inteligencia exterior —por ejemplo, ellos tardan 12 años en decir “Hola”, y cuando oímos esa comunicación, nos suena a ruido.
Posibilidad 7) Estamos contactando con otra vida inteligente, pero el gobierno lo oculta. Cuanto más leo sobre el tema, más me parece una teoría estúpida, pero tenía que mencionarla porque se habla mucho de ella.
Posibilidad 8) Las civilizaciones superiores son conscientes de nuestra existencia y nos están observando (también conocida como “la hipótesis del zoológico”). Por lo que sabemos, las civilizaciones super inteligentes existen en una galaxia firmemente regulada, y a nuestra Tierra la tratan como parte de un enorme parque natural protegido, con una política estricta de “se mira, pero no se toca” para planetas como el nuestro. Nosotros no los percibiríamos, porque si una especie mucho más lista quisiera observarnos, sabría hacerlo fácilmente sin que nosotros nos diéramos cuenta. A lo mejor hay una regla parecida a la “Primera Directiva” de Star Trek, que prohíbe a los seres super inteligentes establecer ningún contacto abierto con especies inferiores como nosotros o mostrarse de ningún modo hasta que la especie inferior haya alcanzado cierto nivel de inteligencia.
Posibilidad 9) Las civilizaciones superiores están aquí, a nuestro alrededor. Pero somos demasiado primitivos como para percibirlas. Michio Kaku lo resume así:
Digamos que hay un hormiguero en medio del bosque. Y justo al lado del hormiguero construyen una superautopista de diez carriles. Y la pregunta es “¿Serían las hormigas capaces de entender qué es una superautopista de diez carriles? ¿Serían capaces las hormigas de entender la tecnología y las intenciones de los seres que construyen la autopista a su lado?”.
Así que no es que no podamos recibir las señales del Planeta X usando nuestra tecnología, es que ni siquiera podemos comprender qué son los seres del Planeta X o lo que intentan hacer. Está tan por encima de nosotros que incluso si realmente hubieran querido explicárnoslo, sería como intentar enseñarle a las hormigas qué es internet.
Así mismo, esto podría responder también a “Bueno, si hay tantas sofisticadas civilizaciones Tipo III, ¿por qué no han contactado con nosotros todavía?”. Para responder a eso, preguntémonos —cuando Pizarro se adentró en Perú, ¿se paró un momento en un hormiguero a intentar comunicarse? ¿Fue magnánimo, intentando ayudar a las hormigas del hormiguero? ¿Se volvió hostil y frenó su misión original para ponerse a destrozar el hormiguero? ¿O fue el hormiguero completamente irrelevante para Pizarro? Esa podría ser nuestra situación.
Situación 10) Estamos completamente equivocados con respecto a nuestra realidad. Hay muchas maneras de las que podríamos simplemente estar totalmente equivocados en todo lo que pensamos. El universo podría parecer de una forma y ser cualquier otra cosa completamente diferente, como un holograma. O a lo mejor nosotros somos los alienígenas y nos han plantado aquí como un experimento o como una forma de fertilizante. Incluso existe la posibilidad de que todos formemos parte de una simulación por ordenador de algún investigador de otro mundo, y que otras formas de vida simplemente no hubieran sido programadas en la simulación.

Mientras nuestra posiblemente inútil búsqueda de inteligencia extraterrestre continúa, no estoy del todo seguro de mi postura. Francamente, descubrir tanto que estamos oficialmente solos en el universo como oficialmente acompañados por otros sería escalofriante, lo que es común a todas las tramas surrealistas listadas anteriormente —sea cual sea realmente la verdad, es alucinante.
Más allá de su sorprendente componente de ciencia ficción, la paradoja de Fermi también me deja un profundo sentimiento de humildad. No solo la típica humildad de “oh, sí, soy microscópico y mi existencia dura tres segundos” que siempre despierta el universo. La paradoja de Fermi revela una humildad más afilada y personal, una que solo puede darse tras pasarte horas de investigación, escuchando a los científicos más reconocidos de tu especie presentar teorías demenciales, cambiar de opinión una y otra vez y contradecirse violentamente unos a otros —recordándonos que las generaciones futuras nos verán igual que vemos nosotros a los antiguos que estaban seguros de que las estrellas eran la cara inferior de la bóveda del cielo, y pensarán “madre mía, realmente no tenían ni idea de lo que ocurría”.
Para agravar la situación, está el golpe a la autoestima de nuestra especie que conlleva toda esta charla de civilizaciones Tipo II y III. Aquí en la Tierra somos los reyes de nuestro pequeño mundo, orgullosos de reinar sobre el enorme grupo de imbéciles con los que compartimos planeta. Y en esta burbuja sin competencia y sin nadie que nos juzgue, es poco frecuente que nos enfrentemos al concepto de ser una especie dramáticamente inferior a nadie. Pero después de pasar mucho tiempo con las Civilizaciones Tipo II y III, nuestro poder y orgullo parece un poco como de David Brent.
Dicho esto, dado que mi perspectiva habitual es la de que la humanidad es una huérfana solitaria en una roca minúscula en medio de un universo desierto, la lección de humildad de que probablemente no seamos tan listos como creemos y la posibilidad de que mucho sobre lo que estamos seguros pueda estar equivocado, suena maravilloso. Deja la puerta abierta, aunque solo sea una rendija, a que tal vez, solo tal vez, puede que haya algo más de lo que nos damos cuenta

jueves, 20 de noviembre de 2014

10 Razones de por qué la fe y las creencias religiosas son dañinas y peligrosas.


Las creencias y la fe han llevado esperanza y consuelo a millones de personas; muchas organizaciones religiosas han ayudado de forma práctica a miles de necesitados, bien sea facilitándoles alimentos, servicios médicos y de salud  y ayuda de todo tipo.
Pero lamentablemente la religión también ha traído consigo una pesada carga de muerte y destrucción. Los asesinatos, odios y problemas que la religión ha legado al mundo es incuestionable e incalculable. Y, por desgracia, las desventajas de las religiones superan con creces los pocos beneficios que nos brindan.
Leamos a continuación 10 Razones del por qué es conveniente y hasta cierto punto necesario el dejar de lado la fe y las creencias religiosas y comenzar a construir un mundo donde la religión tenga una mínima influencia negativa en la vida de los seres humanos. (*)