miércoles, 29 de abril de 2009

El gen que convirtió al mono en filósofo

Extraido de: http://www.sindioses.org/colGlenys/glenys20090428.html
por Glenys Álvarez

Fijar la mirada en alguna de mis perras me ubica en el Universo. Las imágenes de chimpancés y bonobos, tanto en el mundo silvestre como en cautiverio, no permiten que olvide que soy parte de un formidable proceso ocurrido sobre el globo terráqueo y sentirme parte del Reino Animal es uno de los sentimientos más profundos y vitales de mi existencia, una impresión que me desliza hacia aquella conocida frase de Carl Sagan referente a si existe o no vida inteligente fuera de nuestro Sistema Solar, donde el astrónomo concluía que, exista o no, en ambos casos el resultado sería extraordinario.
Y me parece sorprendente ser mamífero. Las similitudes en nuestras biologías son hechos indiscutibles, lo que me hace parte del impulso que genera y desarrolla vida sobre la Tierra. Me voy más lejos aún. En mis años de lectura científica, he tenido el placer de leer sobre el fabuloso mundo de los insectos y una serie de experimentos sobre el apareamiento de las moscas precipitó en mis neuronas los nombres de personas conocidas, debido, insólitamente, a las similitudes que descubrí entre sus comportamientos. Algunos de estos estudios involucraron alcohol y otras drogas, dándole al momento un poco de humor, tal vez en el sentido más oscuro de la palabra.
En fin, que participar en la sorprendente diversidad de la vida terrestre acompañada de todos estos genomas que son también el mío, me produce un delicioso placer intelectual y por ello me resulta tan absurda esa división que el humano ha creado entre su especie y las demás.
“El ser humano es capaz de alejarse de su propia especie, inventando muros originados en clases, razas, géneros y/o zonas geográficas, no debe sorprenderte que se desligue de los demás animales también”, argumenta una amiga socialista, con otros problemas en la cabeza.
Y tiene razón, creo que es uno de los efectos secundarios de poseer un cerebro grande y más complejo: no siempre estaremos preparados para lidiar con las consecuencias.
Por supuesto que comprendo la razón de manipular y controlar las demás especies; sería un desperdicio de nuestras proezas no hacerlo, no tomar ventaja de ello para sobrevivir, sin embargo, una vez establecida esta supervivencia un poco de respeto no vendría mal; especialmente, como observamos en el presente, porque la coexistencia de todos determina el balance final de la vida como la conocemos ahora.
Ingenuamente pensé que la era del genoma invertiría un poco este distanciamiento. Recuerdo cuando leí por primera vez la comparación entre el genoma del chimpancé o Pan trogloditas, nuestro familiar vivo más cercano, y el del ser humano, Homo sapiens: pasmoso, conmovedor, un momento prodigioso. Compartimos más del 99%. De las tres mil millones de bases (letras) en nuestro ADN, (molécula pedestal de toda la vida terrestre, por cierto, incluyendo las plantas, las bacterias y otros microorganismos), sólo 15 millones de estas letras han cambiado en nuestros genomas desde que hace seis millones de años estas dos especies tomaron diferentes rutas y separaron sus caminos biológicos de aquel ancestro en común. Menos de un 1% es distinto.
Más bases me separan de mis perras. Aún así, la mayor parte de mi ADN ancestral coincide más con el de ellas que con el de los ratones. Aunque no dejo pasar el hecho de compartir la mayoría de mis genes con los roedores también. Ciertamente, la decodificación de los genomas de varias especies nos muestra que la evolución de los mamíferos ha conservado intacto, en los últimos 100 millones de años, por lo menos un 5% de nuestro ADN. Un dato significativo para la medicina, pues los genes allí deben ser bastante importantes para la vida (esencialmente en la codificación de proteínas) para que la evolución los conservara sin mutaciones a través del tiempo y las especies.
De hecho, en los últimos años la carrera de la investigación genómica se ha enfocado en distinguir lo que nos separa de las demás especies. La dificultad yace en localizar esa minoría diferente entre miles de millones de bases iguales, esa minoría que nos apartara millones de años atrás del chimpancé e iniciara un camino donde el cerebro resultara el gran beneficiado.
En ello han estado trabajando varios equipos de científicos en el mundo y en uno se encuentra la bioestadista de la Universidad de California en San Francisco, Catherine S. Pollard, quien diseñó un programa de computación motivada, precisamente, en descubrir estas pequeñas diferencias que nos dieron una red neuronal más grande que la de nuestros otros familiares primates, entre otras divergencias.
El equipo de Pollard descubrió así el gen HAR1 o ‘Human accelerated region 1’ (región humana acelerada 1), un pedazo de ADN de 118 bases que viene jugando el papel principal en “eso que nos hace humanos”, desde que conclusiones del equipo fueron publicadas en el diario Nature entre el 2002 y el 2005.
“Estudiamos esa pieza genética en las ratas, las gallinas, los chimpancés y los humanos y observamos que esta región cambió muy poco en los vertebrados, es decir, hasta que llegamos al hombre. Por ejemplo, entre las gallinas y el chimpancé, cuyo último ancestro en común ocurrió hace 300 millones de años, sólo dos bases del gen son distintas”, explicó Pollard en la revista Scientific American.
Pero al comparar la región entre el Pan trogloditas y el Homo sapiens, las cosas se ven muy distintas. En los seis millones de años que nos separan de un ancestro común, 18 bases han cambiado en el HAR1 humano, por eso se le conoce como una región acelerada, porque la evolución ha sido bastante marcada en poco tiempo.
“Durante cientos de millones de años, una presión evolutiva impidió cambios significativos en esta área, sin embargo, algo ocurrió que activó, apresuró y aligeró mutaciones importantes en la región”, escribe Pollard.
La bioestadista también identificó otra área de evolución acelerada en los humanos a la que llamó el gen FOXP2 y que ha sido identificada por otros grupos como parte importante de la evolución del habla. De hecho, en una de esas noticias que me incitan a exaltar la naturaleza intelectual humana, científicos en el Instituto Max Planck en Alemania, extrajeron ADN del fósil de un neandertal y secuenciaron este gen, el FOXP2; sus conclusiones aseguran que esta especie de homínido poseía la versión moderna. “Es posible que eso les permitiera enunciar tan bien como nosotros”, explican.
Es una cuestión de genes. Pollard dice que no hay que cambiar mucho del genoma para producir una nueva especie. “La clave de todo el asunto es dónde realizar los cambios y no cuántos genes cambiar”, escribe.
Toda esta información certifica en mí esa espectacular impresión de ser parte de un proceso extraordinario en el planeta Tierra, una diminuta bola azul ubicada en una galaxia más, entre miles de otras.
Parafraseando a Sagan otra vez, no es un requerimiento que el Cosmos esté en armonía con las ambiciones humanas. De hecho, HAR1 y otras secuencias aceleradas le dan significado al proceso evolutivo aquí en la Tierra, al permitir la formación de una más compleja y organizada maraña neuronal en el Homo sapiens. Una maraña que se autoexamina y busca su lugar en un Cosmos sin sentido. Los animales sin estas regiones carecen de aparentes problemas existenciales.
Desde aquí, la Tierra, son esos evolucionados cerebros humanos, impulsados por mutaciones aceleradas del ADN, que le otorgan sentido a la vida en el Universo.

miércoles, 22 de abril de 2009

Cardenales católicos y evolución biológica

Por Joan Alòs
Extraido de: http://www.sindioses.org/cienciaorigenes/ccyeb.html

A diferencia de lo que ocurre en los países anglosajones, donde las Iglesias de corte protestante han adoptado firmes posturas entorno a la Teoría de la Evolución, en los países de mayor influencia católica el debate Creacionismo/Evolucionismo parece que no ha calado en la sociedad.
Desde mediados del pasado siglo (y bajo la influencia del teólogo y también paleontólogo Theilard de Chardin), la Iglesia Católica Apóstólica y Romana (ICAR) ha venido aceptando tácitamente las teorías evolucionistas, que en su momento había condenado abiertamente. Ya en 1950, Pío XII, en la encíclica "Humani generis", manifestaba que no veía oposición entre el evolucionismo y doctrina católica, aunque mostraba reservas sobre la validez científica de la "hipótesis evolucionista". Hubo que esperar hasta 23 de octubre de 1996 para que otro papa, Juan Pablo II, reconociera abiertamente que, a la vista de los avances en biología, la teoría de la evolución es "más que una hipótesis".
Sin embargo, el medio escogido para hacer esta afirmación (un anuncio en la Academia de Ciencias Episcopales y no una encíclica o una carta pastoral) no es el más adecuado para despejar ambigüedades. Siempre que la ICAR entra en el terreno pantanoso de la confrontación de su doctrina con el conocimiento científico, la postura oficial es la ambigüedad. En lugar de tomar postura en el debate entre Creación o Evolución, la ICAR ha apostado por jugar en los dos bandos: "Creación & Evolución".
Difícilmente un católico educado en Europa aceptaría una teoría creacionista basada en una Tierra de 6000 años de antigüedad. En una sociedad mayoritariamente laica (al menos en la práctica), ni la ICAR ni ninguna otra Iglesia encontraría apoyo social suficiente para extender esa suerte de "Geología alternativa" que las Iglesias protestantes (que cuentan con sus propias Universidades) han desarrollado en Estados Unidos con objeto de sustentar su particular visión del Creacionismo.

La ICAR es más sutil. Aparentemente se alinea la lado de la Ciencia, de manera que resulta difícil acusar a los pensadores católicos de ignorancia o de tergiversar los hechos. Los fósiles son fósiles, no engaños de Dios, y llevan ahí los millones de años que los científicos afirman. Sin embargo, esta aceptación del hecho científico hace de forma ambigua, haciendo un énfasis especial en todo aquello que aún no ha sido explicado - dejando abierta, por lo tanto, "la puerta del misterio". Al fin y al cabo, la Evolución es una teoría, y el mecanismo de la selección natural a partir de mutaciones al azar aún no se ha explicado de forma satisfactoria, es imposible producir la forma de vida más sencilla en el laboratorio... De forma que apuntar la idea de un Dios que vela por la "corrección" del proceso no parece descabellado a los católicos cultos: ¿acaso ese mismo Dios no fue el que hizo estallar el Big Bang y estableció las leyes que mantienen a los planetas en la órbita exacta para hacer posible la vida?
Leyendo la Biblia de forma simbólica, la Fe (esa Fe ambigua, definida asimismo en términos de "misterio") encaja perfectamente en los conocimientos científicos actuales. Los días del Génesis no son días físicos, sino períodos de duración indeterminada. La palabra de Dios ("Hágase ...") se convierte en un misterioso empujón del Creador para llevar su Obra por el camino premeditado. Se sustituye "lo aún inexplicado" de la teoría de la Evolución (es decir, el papel del azar y las mutaciones, o al menos el papel de "algún" azar y de "algunas" mutaciones) por otro mecanismo menos explicado aún, a saber, la existencia y la acción de Dios. Pero para el católico ese mecanismo no requiere explicación, pues es cuestión de Fe. Según la lógica católica, un misterio se soluciona con otro misterio.
El "punto caliente" para la ICAR es la aparición del Hombre. Según esta Iglesia, y como (siempre bajo su interpretación) se relata en el libro del Génesis, el Hombre está dotado de un alma inmortal, insuflada por Dios al primer individuo de la especie y transmitida desde entonces a las sucesivas generaciones. Abrumado por los descubrimientos de fósiles de homínidos y de especimenes indiscutiblemente humanos, el católico culto no puede cerrar los ojos ante la evidencia. Aunque no hay una postura oficial en este punto, el católico culto acepta tácitamente que Dios preparó el camino hacia la aparición del Hombre, sea diseñando un espécimen idóneo o, según una versión aún más "científica" si cabe, permitiendo que las especies evolucionaran hasta alcanzar el punto adecuado. El católico culto acepta que, en ese momento, Dios "puso" un alma a un organismo que carecía de ella. Como era de esperar, no hay consenso sobre si el afortunado sería un solo individuo, o una pareja, o un grupo de hermanos... El primer humano, ¿fue hombre o mujer? No hay duda que la teoría de la "Eva africana" puede dar mucho juego a una inteligencia católica desbordada.
En "Los porqués de un escriba filósofo" Martin Gardner lanza una crítica demoledora contra este punto de vista: si hubo alguna vez un primer hombre dotado de alma, sus padres fueron sin duda una pareja de brutos que carecían de ella. ¿No sería un acto de crueldad infinita por parte de Dios, dar a conocer a ese Adán que ha sido "salvado", mientras entrega a sus progenitores no ya a una condenación eterna, sino a la nada absoluta?

En todo caso, sería un acto de crueldad que no desmerece en nada las crueles hazañas que el Dios Padre de los católicos realiza, por activa y por pasiva, a lo largo de todas las páginas de Su Libro.

sábado, 18 de abril de 2009

El proyecto Jesus

Extraido de: http://blog-sin-dioses.blogspot.com/

Jesús significa muchas cosas para diferentes personas. Para algunos idealistas Jesús fue un chico chévere y agradable, una especie de hippie en medio del imperio romano. Para muchos cristianos fundamentalistas es Dios hecho hombre, segunda persona de la Trinidad -una doctrina tan absurda como el agua seca-. Para otros grupos cristianos (como los Testigos de Jehová) que no lo consideran Dios sino la primera creación de Dios, un dios con minúsculas; Para los musulmanes Jesús no fue más que un profeta que predijo la llegada de Mahoma; Para los judíos un predicador más, pero no el mesías que esperaban; Para otros fue un predicador de Galilea que sus sucesores lo harían pasar por milagroso y posteriormente lo ensalzarían a la posición de Dios; y para unos pocos ni siquiera existió.
Muchos cristianos creen que Jesús está vivo en "el cielo", aunque ningún telescopio o sonda espacial lo haya visto. Creyentes como los adventistas creen que volverá "pronto" a la Tierra -algo que llevan diciendo desde hace cerca de 160 años.
En su nombre muchas personas hacen obras de misericoridia y de atención humanitaria, otros han matado, conquistado y odiado. En su nombre se cobran diezmos, se presionan políticas conservadoras, así como valores importantes como la bondad y la honestidad. Por Jesús muchos se han hecho célibes, otros han entrado en cruzadas y otros tantos se han hecho inquisidores.
La literatura rebosa de libros sobre la vida de Jesús de Nazareth. Algunos muy heterodoxos afirman que Jesús en su juventud estuvo en India aprendiendo filosofía oriental. Otras obras como el ya famoso “Código Da Vinci” supuran sensacionalismo e hipótesis conspiranoicas. Según los mormones Jesús después de su resurrección viajó a América a predicarles a los nativos. Pocos humanos han tenido tanta atención y también tanta tergiversación sobre los hechos de su vida.
Cómo fue en realidad el Jesús de carne y hueso? Esta pregunta hecha desde la historia, y con el anhelo de ser respondida imparcialmente ha llevado a investigadores de Estados Unidos y de Europa a fundar el “Jesus proyect”. Una iniciativa que arrancó en diciembre de 2008 y que busca en cinco años dar una respuesta lo más realista posible sobre el famoso predicador de Galilea.
El académico argentino Emanuel Pfoh, de la Universidad de La Plata, es uno de los investigadores que participarán en el proyecto. En declaraciones hechas al periódico El Mercurio de Chile. A este medio Pfoh comentó que el objetivo de esta investigación es diferenciar entre el Jesús histórico y el Cristo de las creencias, "entre lo que podemos probar a través de argumentos y evidencia, y aquello que pertenece solamente al ámbito de la fe".

La declaración de Pfoh suena como música a los oídos racionalistas, pero no suenan agradables a los oídos de los católicos y protestantes. “Yo soy el camino, la verdad y la vida, dijo Jesús (Juan 14:6)”, suelen repetir los cristianos como un mantra para defender la historia de Jesús dada en los evangelios (que tiene inexactitudes históricas y geográficas!) Lo que estos cristianos no logran entender es que antes de repetir como loros estos versículos para mantener una doctrina se debe constatar la veracidad de esta. ¿En realidad dijo Jesús lo que se le adjudica en los evangelios? ¿Hizo los milagros que dicen allí? ¿No podrían los escritores de estos evangelios haber tergiversado parte de la vida de Jesús? El encajonamiento doctrinal que cada secta cristiana impone sobre sus fieles les dicta cómo deben pensar, y por lo tanto cualquier solicitud de evidencia es vista como obra de Satanás, engaño, o falta de respeto por sus creencias. Algo realmente lamentable.
Benjamín Rodrigo Toro, historiador de la Universidad de Concepción afirmó al mencionado diario que los académicos del “Jesus Project” que uno de los desafíos más grandes es encontrar un texto de la época de Jesús que lo mencione y que corrobore algunos de los hechos mencionados en los evangelios. Evangelios que fueron escritos tiempo después de la muerte de Jesús por personas que no fueron testigos directos de los hechos que escribían. Los cristianos mencionan el testimonio Flaviano, el cual es una cita sobre la muerte de Jesús hecha por un contemporáneo, el historiador judío Flavio Josefo:
"Existió un hombre sabio, llamado Jesús (...) Era el Cristo. Delatado (...) Pilato lo condenó a la crucifixión. Aquellos que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo, porque se les apareció al tercer día de nuevo vivo (...) Desde entonces hasta hoy existe la agrupación de cristianos que de él toman nombre".
Muchos investigadores consideran este texto una adición posterior, tal vez a cargo de escribas de algún convento. Falta encontrar una evidencia de la época de Jesús que lo mencione directamente.
Hay algunos hallazgos que prueban la existencia de lugares o personajes mencionados en los evangelios, pero esto no significa que el relato sobre Jesús hecho en la Biblia es 100% correcto. Existen inscripciones que aluden a personajes como Pilato o Caifás. Se han hallado cerca de Jerusalén las piscinas de Betesda y de Siloé, que son mencionadas como lugares donde Jesús llevó a cabo milagros. Un museo local exhibe una embarcación similar a las que pudo haber usado Jesús para navegar en el Mar de Galilea, que curiosamente podía llevar a 12 personas y que ha sido llamada “la barca de Pedro” Pero que exista una barca de esa época con capacidad para 12 personas no significa que Jesús viajo en ella, ni mucho menos es prueba que caminó sobre las aguas.
Gran parte de la vida de Jesús está sustentado por la tradición. Algo que puede ser comprobado por el viajero que va a “Tierra Santa”. Tal es el caso de la Vía dolorosa. El profesor Toro dice que "Jerusalén fue arrasada por los romanos en el año 70 de nuestra era, y luego en el 135 durante la tercera gran rebelión judía no dejaron piedra sobre piedra. Fue reconstruida durante la época bizantina, la árabe y de las cruzadas, pero la ciudad subió varios metros y la Vía Dolorosa que hacen los peregrinos corresponde a lugares que datan de la Edad Media". ¿Podemos estar seguros que la Vía Dolorosa fue en realidad el lugar por donde pasó Jesús sus últimos días de la forma como hoy lo muestran en Jerusalén?

El "Jesus Project" buscará comprobar la autenticidad del Santo Sepulcro, que abarca tanto la zona del calvario como de la tumba. El edificio data de la época bizantina, pero la tradición dice que se construyó sobre un templo pagano levantado para borrar cualquier huella del lugar donde murió Cristo. El proyecto examinará la evidencia arqueológica de una crucifixión del siglo I.
El primer informe del “Jesus Project” se espera para mayo del 2009. Dentro de cinco años ojalá podamos tener un retrato más acorde con la realidad sobre tan particular personaje. En la página principal de Sindioses.org se han publicado un par de escritos sobre la historicidad de Jesús en la sección de “Examinando las religiones” Invitamos a los lectores de este blog para que los lean y los comenten.
http://www.sindioses.org/examenreligiones/nocreonavidad.html
http://www.sindioses.org/examenreligiones/jesus.html
La página de “Jesus Project” es: http://www.jesus-project.com/intro.htm
¿Y usted que piensa de la historicidad de Jesús? ¿Cree que este proyecto servirá a conocer la realidad sobre Jesús? ¿Impactará esta investigación secular las creencias de las personas?

viernes, 17 de abril de 2009

DIOS EN AUTOBÚS

URL: http://www.ideal.es/granada/prensa/20090120/opinion/dios-autobus-20090120.html
(Artículo publicado originalmente en el diario El Ideal de Granada)
SI hoy alguien le dice 'vaya usted con Dios' puede que sólo esté sugiriéndole que coja cierto autobús. Ciertas asociaciones de ateos nos aclaran con prudencia en los 'ateobuses' catalanes que «probablemente» Dios no existe, mientras que algunos evangelistas aseguran que sí en los divinos autobuses madrileños. Lo bueno es que todos nos animan a disfrutar de la vida: ¡al final va a ser la Coca Cola la que se lleve el Dios a su agua!
En mi opinión, la discusión -que puede extenderse; quedan un montón de autobuses que aún no se han pronunciado- tiene sabor pero no demasiado color: hay numerosas cosas de las que sabemos poco o nada, incluso ignoramos lo que para muchos es lo más gordo -por qué existe siquiera algo-, pero sí sabemos lo suficiente para decir, con muy poco miedo a equivocarnos, que el Dios de los cristianos, musulmanes, judíos o los dioses de los griegos, romanos son creaciones humanas, demasiado humanas. Me temo que la ciencia ya ha dado el golpe de gracia al Dios personal, a los milagros, al alma independiente del cuerpo y a la creación divina de los seres vivos, en particular de los humanos salvo Greta Garbo y Maradona (con Messi aún hay dudas, quizás de ahí el cauto «probablemente» de los catalanes). Otra cosa es que esto aún no sea asumido por la mayoría de los propios humanos.
En cuanto a disfrutar de la vida más o menos según se crea o no en Dios ¿se trata de creer lo que nos dé más satisfacciones o lo que nos parezca más cierto? En todo caso, si miramos en el mundo de hoy y en la historia, vemos que la creencia en Dios ha propiciado grandes logros de nuestros congéneres, como algunas de las más excelsas y grandiosas obras de arte, y asimismo ha hecho -y hace- feliz a mucha gente; pero es obvio que también ha ido pareja a sometimiento, represión, matanzas: Dios ha sido -y es- motivo de sufrimiento y muerte, y creo que estos aspectos negativos superan con mucho a los positivos. Un ejemplo especialmente tenebroso y cercano lo tenemos en el franquismo: en general los españoles -en especial, las españolas- eran mucho más infelices y sumisos por la religión. Pero bastantes viven mejor creyendo en Dios, e incluso para aquellos a quienes la religión les ha hecho mucho daño puede ser muy duro aprender a vivir sin Él: no es recomendable, en general, que los creyentes de edades avanzadas pierdan su fe.

En esa España franquista, ser ateo era un estigma de lo más inconveniente y lo sigue siendo en buena parte del mundo, por no hablar de otras épocas. Por esto me parece magnífico que los ateos proclamen sus convicciones, ya era hora. Y cabe esperar que se extiendan: creo que el ateísmo se propagará si se avanza en una educación científica y humanista. Si se reduce el adoctrinamiento religioso infantil, seguramente habrá muchos más ateos: es difícil que un adulto con un conocimiento actual del mundo (en particular, de la ciencia), y educado en valores democráticos, se haga creyente al conocer las doctrinas religiosas mayoritarias, abundantes en irracionalidades y con unas normas morales claramente perniciosas en algunos aspectos.

Ese es mi punto de vista, con el que el lector estará de acuerdo o no. Parece que sobra decir que lo primordial, y en lo que sí espero que coincidamos, es que cada cual pueda tener las creencias y convicciones que quiera, sean religiosas o no. Y que el Estado está obligado a ser neutral en esto, que no puede promover ni apoyar ninguna convicción en particular, sino que debe defender la libertad de conciencia de todas y cada una de las personas.

Pero, ay, sí que promueve y apoya algunas creencias concretas. No es que subvencione determinadas consignas en los autobuses, hace cosas mucho más graves: cargos públicos que asisten como tales a actos litúrgicos y muestran sumisión ante autoridades religiosas (recuerden al mismo Rey arrodillándose ante el Papa y besando su anillo), ceremonias religiosas promovidas por el propio Estado, por organismos públicos (desde ciertos funerales a misas universitarias), símbolos religiosos en espacios públicos (incluso cuando los ministros prometen su cargo), ventajas económicas descomunales para algunas religiones (la católica especialmente), y, sobre todo, adoctrinamiento religioso infantil subvencionado por el Estado.

Qué lejos de un Estado sencillamente respetuoso con el derecho más específicamente humano: la libertad de conciencia; qué lejos de un Estado laico, el que reclama el laicismo llamado interesadamente «radical». El laicismo que defienden asociaciones como Granada Laica o Europa Laica no promueve, contra lo que se dice, el ateísmo ni la antirreligiosidad; es cierto que yo, por ejemplo, soy laicista y además ateo, pero otros son laicistas y cristianos o musulmanes o vaya usted a saber. Queremos un Estado laico (¡no multiconfesional!), que no privilegie ni discrimine a las personas por sus convicciones, y nos gustaría encontrar en los autobuses (pero sobre todo en las leyes y los comportamientos) proposiciones como estas:
-Dios en la casa de quien quiera, pero no en las que son de todos.
-Aunque pienses que tu fe es un privilegio, no pidas privilegios por tu fe.
-¿Dios?, lo que tú quieras. El Estado, laico de veras.

URL: http://www.ideal.es/granada/prensa/20090120/opinion/dios-autobus-20090120.html

miércoles, 8 de abril de 2009

Respeto y libertad

Vivimos en una sociedad que tiene una verdadera confusión de valores. Incluso la izquierda política, que estas cosas las tendría que tener más meditadas, no hace sino dar palos de ciego en muchos temas que son de vital importancia. De la derecha ni hablo porque la derecha no piensa, sólo siente. Y siente con las tripas, no con la cabeza, para luego tratar de imponer por la fuerza esos sentimientos gástricos a todo el mundo.
La muestra más clamorosa de este desbarajuste conceptual es la afirmación de que "todas las ideas son respetables". Qué error, qué error.
¿Es respetable la idea de que la tierra es plana y se sustenta sobre el caparazón de una tortuga gigante? Evidentemente no, eso es simplemente una tontería. Y, sin embargo, ideas tan idiotas como esta obtienen amparo al decir que "todas las ideas son respetables". Algunas, incluso, se financian con los impuestos que pagamos todos o, lo que es peor, se enseñan en las escuelas públicas.
En el colmo de la confusión de valores que padecemos, hay ideas cretinoides que llegan a estar protegidas por la ley, de tal modo que el simple hecho de poner de manifiesto su imbecilidad es motivo para arriesgarse a recibir una condena por la vía penal (cfr. el artículo 525 del vigente Código Penal español).
Ahora bien, pensémoslo un momento: ¿realmente una idea puede ser acreedora de la cualidad del respeto? Yo, en mi inocencia filosófica, pensaba que las ideas podían ser verdaderas o falsas, o bien dejar el juicio de su veracidad suspendido por falta de información relevante; pero que eso de la respetabilidad no iba con ellas. ¿De qué sirve respetar la idea de que la tierra es una esfera (ligeramente achatada por los polos) que gira en una órbita elíptica alrededor del sol? O se acepta como verdadera o se niega como falsa, pero... ¿respetarla?
Pues la sociedad nos exige hoy que respetemos todas las ideas, por disparatadas que sean. Y yo digo que no, que las ideas no son dignas de ningún respeto. El respeto se debe a las personas, no a lo que las personas piensen o dejen de pensar. Dicho de otra manera: respetemos la libertad de pensamiento de cada cual, pero si esa libertad le lleva a decir tonterías, no tengamos empacho alguno a decir en voz alta que son tonterías. Y que no nos vengan con monsergas de que así se falta al respeto a las personas que dicen tonterías, porque si a ellas se les permite que las piensen y las digan libremente, por la misma razón, a los demás se nos debe permitir que expresemos en libertad nuestra opinión de que sus ideas son idiotas, ¿o no?
Conclusión: la sociedad está agilipollada con eso del respeto a todas las ideas, la izquierda no se entera de nada y en España sigue siendo delito decir en voz alta lo que uno piensa sobre Jesucristo, Mahoma, Buda y la puta madre que parió a cada uno de ellos.

Extraido de: http://nacionalcatolicismo.blogspot.com/

martes, 7 de abril de 2009

El Evangelio según Mel Gibson

Por Ferney Yesyd Rodríguez

Un revuelo se ha presentado en los días previos a esta "Semana Mayor" (2004) por la película "La Pasión de Cristo". Los conceptos han ido y venido, los programas de opinión se han manifestado, los diarios también han llenado sus páginas. ¿Pero cuál es la opinión de nosotros, los humanistas seculares?
Empecemos por el título. El uso del término "Cristo" hace parte de un adoctrinamiento cristiano, pues significa "El ungido". El título de "Cristo" o "Mesías" fue tomado por muchos contemporáneos de Jesús. Muchos de ellos cuentan con una base histórica mucho mayor que la de Jesús. Solamente el título terminó asociado a Jesús de Nazareth por dos eventos históricos: La obra misionera de Pablo, quien salvó al cristianismo de ser una secta minoritaria y la conversión de Constantino el Grande en el 313 tras inventar un milagro.
La polémica sobre la sangrienta cinta de Gibson llegó a las Lecturas Dominicales del diario colombiano El Tiempo el 4 de abril de 2004. La visión escéptica estuvo representada por un miembro de la Escuela de Matemáticas de la Universidad Industrial de Santander (UIS), Bernardo Mayorga. El escéptico colombiano al enfrentarse a la pregunta ¿Quién mató a Cristo? Responde "él mismo" y añade:
"Por lo demás, nadie que se ponga a pensar un rato sobre el asunto puede llegar a una conclusión distinta, pues si el Padre es omnipotente, las cosas no pueden salir de otra manera que como él las diseñó en sus juegos caprichosos, incluido el de darse un hijo (¿ese hijo es otro dios?) capaz de experimentar los mismos dolores con que castigó (¡¿Por qué?!) a sus criaturas. Se supone que el "hijo de Dios" debería sufrir colosales padecimientos para lograr por parte del Padre el perdón para los humanos "pecadores" (que el mismo había fabricado así). Esos padecimientos son los que, como "católico fundamentalista", quiere subrayar Gibson. Por eso nos presenta ahora esta orgía de violencia, él, que es uno de los mejores especialistas del género dentro del violento cine contemporáneo."
Una excelente lógica. El problema es que la Iglesia ha convertido el cuestionamiento en algo pecaminoso (no solo la Iglesia Católica, por supuesto) y el hecho que una persona se haga las preguntas que Mayorga formula en Lecturas Dominicales hace santiguar a la mayoría de los católicos.
Pero, ¿es la película de Gibson un film histórico? No, en lo absoluto. Si bien el personaje de Jesús existió (note que digo Jesús y no Cristo - lo último es un título religioso) es poco probable que haya vivido de la forma narrada por los evangelios, ya que estos se escribieron después de la muerte de Jesús tras haber sido afectados por la tradición oral que, con probabilidad, adulteraron la versión original.
Los evangelistas - los verdaderos guionistas de la cinta de Gibson, según los sacerdotes católicos - tenían intenciones misioneras específicas. Por ejemplo Marcos escribió su evangelio en Siria (probablemente en el comienzo de los años 70 A.E.C) para romanos cristianos. Estos cristianos se encontraban por aquel entonces sufriendo una intensa persecución por parte de Nerón, quien los usaba como chivo expiatorio. Marcos por lo tanto resalta en su evangelio el sufrimiento de Jesús como un mensaje esperanzador a las congregaciones cristianas.
En el evangelio de Marcos, son los soldados romanos quienes azotan a Jesús. Un mensaje de "solidaridad en la pasión" a los creyentes perseguidos por Nerón:
"Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado" Marcos 15: 15
Sin embargo, en el evangelio de Lucas, un evangelio escrito para un público gentil (no judío) lleno de posibles conversos, los soldados que azotan a Jesús no pertenecen a Pilato, sino al gobernador judío, Herodes.
"Entonces Herodes con sus soldados le menospreció y escarneció..." Lucas 23: 11
Obviamente el contexto histórico de la predicación en los tiempos de los escritores de los evangelios afectó la manera como narraron la historia. Bernardo Mayorga en su escrito hace distinción entre el personaje histórico y el mitificado:
"Hay que hacer diferencia entre la persona histórica de Cristo y el Cristo como la figura alrededor de la cual se ha venido formando durante veinte siglos la tradición del cristianismo, en todas sus variantes. Acerca del segundo hay una literatura casi infinita. En cuanto al primero, existe, como se sabe, una única alusión historiográfica, escrita en el segundo decenio del siglo II por Tácito en sus Anales: "Aquel de quien tomaba nombre, Cristo, había sido ejecutado en el reinado de Tiberio por el procurador Poncio Pilato".
El autor español Pepe Rodríguez ya había notado este vació documental sobre el Jesús histórico en su obra "Mentiras Fundamentales de la Iglesia Católica":
"Por paradójico que parezca, es obvio que entre los redactores neotestamentarios prevaleció una norma bien extraña: Cuanto más cercanos a Jesús se encontraban menos escritos suyos se aportan al canon y viceversa. Francamente absurdo y sospechoso"
El hecho que los libros del Nuevo Testamento se hayan escrito mucho tiempo después de la muerte de Jesús los hace fuente de contradicciones e imprecisiones. Por poner otro ejemplo, según Mateo, Judas Iscariote se suicidó al ahorcarse, pero previó a esto devolvió (mejor lanzó) el dinero a los principales sacerdotes, quienes compararon el terreno donde éste se suicidaría. Pero según los Hechos de los Apóstoles, Judas compró el terreno donde se suicidaría, y su muerte se produjo por lanzarse y romperse la cabeza.
"...salió, y fue y se ahorcó." Mateo 27: 5.
"...Y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se desparramaron." Hechos 1: 18.
Después de estos ejemplos queda claro que no se puede tomar la Biblia como fuente histórica confiable. Pero si esto es así, ¿Por qué la Iglesia insiste en la muerte de Jesús como un sacrificio redentor? Porque de eso se trata su rol social: proclamarse como administradora de la "salvación" ofrecida por Jesús en el más allá. ¿Pero salvarnos de qué? Ahora viene otro invento: El infierno. Queda claro que la cinta al engranar con el proselitismo religioso católico haya recibido el beneplácito de los sacerdotes católicos.
Bernardo Mayorga toca también esta parte esencial de la redención y pregunta:
¿Fueron los padecimientos de Cristo de tal magnitud que pudieron "comprar" para el Homo sapiens su "salvación"? (...)
...Si juzgamos, pues, por la tradición, Jesús fue una buena persona que no merecía el destinó que le tocó, como probablemente no lo merecían ninguno de los otros candidatos de Mesías -mejor documentados históricamente- que corrieron con similar suerte (algunos de los cuales sufrieron muertes más horripilantes, como son los casos de Bar Kakhba, quien fue desollado en el año 135, y, catorce siglos más tarde, de Jan Beuckelsen, encadenado a una estaca, chamuscado con pinzas calentadas al rojo y deslenguado en 1536, el mismo año que los ingleses amarraron a una estaca, estrangularon y quemaron al gran traductor al ingles de la Biblia (William Tyndale). Pero en fin el que se mete de redentor muere crucificado.
El hecho es que, sin hablar de los demás sufrientes animales, en los casi doscientos mil años que llevamos como especie (exactamente el 99% de los cuales transcurrieron antes de Cristo), millones de seres han soportado dolores físicos y psíquicos tan intensos y de tanta duración, que comparados con ellos los del Nazareno fueron apenas una molestia. Sin necesidad de traer a cuento las victimas de la Inquisición (Giordano Bruno quemado vivo) podemos pensar en las de los sacrificios humanos de todos los tiempos (extracción del corazón aún palpitante entre los aztecas, extirpación de los ojos para ofrecer en vivo la victima a los buitres entre los moches)... De lo cual se concluye que la respuesta a la pregunta formulada arriba no puede ser sino negativa.

Solo puedo ultimar que el paroxismo escarlata de Gibson, sin una base histórica sólida, no deja de ser una obra taquillera que benefició mucho a una mentirosa Iglesia que durante siglos tildó a los judíos de ser los asesinos de Jesús, pero que no tuvo el menor reparo en derramar muchas más sangre que la que el director de "La Pasión" exageró en su violento film.

Extraido de: http://www.sindioses.org/examenreligiones/evangelioMelGibson.html