miércoles, 8 de abril de 2009

Respeto y libertad

Vivimos en una sociedad que tiene una verdadera confusión de valores. Incluso la izquierda política, que estas cosas las tendría que tener más meditadas, no hace sino dar palos de ciego en muchos temas que son de vital importancia. De la derecha ni hablo porque la derecha no piensa, sólo siente. Y siente con las tripas, no con la cabeza, para luego tratar de imponer por la fuerza esos sentimientos gástricos a todo el mundo.
La muestra más clamorosa de este desbarajuste conceptual es la afirmación de que "todas las ideas son respetables". Qué error, qué error.
¿Es respetable la idea de que la tierra es plana y se sustenta sobre el caparazón de una tortuga gigante? Evidentemente no, eso es simplemente una tontería. Y, sin embargo, ideas tan idiotas como esta obtienen amparo al decir que "todas las ideas son respetables". Algunas, incluso, se financian con los impuestos que pagamos todos o, lo que es peor, se enseñan en las escuelas públicas.
En el colmo de la confusión de valores que padecemos, hay ideas cretinoides que llegan a estar protegidas por la ley, de tal modo que el simple hecho de poner de manifiesto su imbecilidad es motivo para arriesgarse a recibir una condena por la vía penal (cfr. el artículo 525 del vigente Código Penal español).
Ahora bien, pensémoslo un momento: ¿realmente una idea puede ser acreedora de la cualidad del respeto? Yo, en mi inocencia filosófica, pensaba que las ideas podían ser verdaderas o falsas, o bien dejar el juicio de su veracidad suspendido por falta de información relevante; pero que eso de la respetabilidad no iba con ellas. ¿De qué sirve respetar la idea de que la tierra es una esfera (ligeramente achatada por los polos) que gira en una órbita elíptica alrededor del sol? O se acepta como verdadera o se niega como falsa, pero... ¿respetarla?
Pues la sociedad nos exige hoy que respetemos todas las ideas, por disparatadas que sean. Y yo digo que no, que las ideas no son dignas de ningún respeto. El respeto se debe a las personas, no a lo que las personas piensen o dejen de pensar. Dicho de otra manera: respetemos la libertad de pensamiento de cada cual, pero si esa libertad le lleva a decir tonterías, no tengamos empacho alguno a decir en voz alta que son tonterías. Y que no nos vengan con monsergas de que así se falta al respeto a las personas que dicen tonterías, porque si a ellas se les permite que las piensen y las digan libremente, por la misma razón, a los demás se nos debe permitir que expresemos en libertad nuestra opinión de que sus ideas son idiotas, ¿o no?
Conclusión: la sociedad está agilipollada con eso del respeto a todas las ideas, la izquierda no se entera de nada y en España sigue siendo delito decir en voz alta lo que uno piensa sobre Jesucristo, Mahoma, Buda y la puta madre que parió a cada uno de ellos.

Extraido de: http://nacionalcatolicismo.blogspot.com/

4 comentarios:

leonardomurguia dijo...

Totalmente de acuerdo. La gente pide libertad de expresion para decir sus ideas, pero le niegan la libertad de expresion a los que opinan en contra de esas mismas ideas, tachandolos de "irrespetuosos".

Aunque no quiero aceptarlo, cada vez me parece mas certera aquella frase: "No hay opiniones estúpidas, hay estúpidos que opinan".

Y que conste que solo estoy opinando ;-)

Telecansino dijo...

Gracias por el comentario.

Si, lo cierto es que son los que creen en cosas mas absurdas e inverosímiles los que mas respeto piden para sus ideas.
Está claro que cuando una idea es cierta no necesita que nadie la respete, es lo genial de la realidad, no es necesario que nadie crea en ella para mantenerla viva. La realidad es inmutable y quien la niega solo demuestra ser bastante estúpido.

MARC dijo...

¿Cómo se sabe que una idea es cierta? ¿Qué tiene de malo respetar las ideas? Claro, el mundo esta "agilipollado" excepto vos y los que son de tu palo filosófico, vaya creído. ¿Así que la realidad es inmutable y pelotudos los que niegan esa premisa? A ver, te hago un sencillo ejemplo de la inmutabilidad de la realidad. En una esquina hay un accidente y cinco testigos ubicados en diferentes lugares mirando hacia el mismo lugar pero no todos prestan atención ya que el evento es casual y para ellos es sorpresivo el desastre. Bien, cuando le preguntamos a los testigos que fue lo que vieron, a ver si concuerdan. Bien, la realidad es una, hubo un accidente, pero las respuesta para describir esa realidad varia en cada testigo de modo que ¿ es inmutable la realidad o esta es según el ojo y pensar del que mira? ¿Y desde cuando tu modo de mirar las cosas es mejor que la de los demás?

Telecansino dijo...

La realidad es que hubo un accidente, tu quédate con el testigo que mejor te caiga, yo me remito a las marcas en la caterretera, las grabaciones de cámaras de seguridad y los análisis de alcoholemia... luego en el juicio enfrenta las pruebas al discurso de "la realidad es mutable" a ver que dice el juez.