martes, 5 de enero de 2010

¿Para qué sirve la teoría de la evolución?

Extraido de: http://oldearth.wordpress.com/2008/05/04/%c2%bfpara-que-sirve-la-teoria-de-la-evolucion/

Desde que Charles Darwin, hace ahora casi 150 años, escribiera el Origen de las Especies hasta nuestros días los científicos han acumulados toneladas de evidencias científicas que apoyan la teoría de la evolución. Esas evidencias aumentaron considerablemente gracias al desarrollo de la biología molecular. Eso ha llevado a que en los programas de licenciatura de carreras tales como biología o bioquímica existan asignaturas denominadas Evolución o Evolución Humana. Uno cabe esperar que si la evolución se ha desarrollado en las últimas décadas de forma importante se hayan obtenido resultados teóricos que hayan podido ser aplicados para el desarrollo y el bienestar de la sociedad.
La investigación se podría dividir en investigación básica e investigación aplicada. La básica tiene como principal objetivo entender cómo funciona el universo, mientras que la aplicada consiste en emplear los conocimientos obtenidos en la investigación básica para resolver los problemas de la sociedad. La básica no siempre obtiene resultados para ser aplicados; o bien se obtienen datos con el fin de entender como es el mundo que nos rodea, o bien se obtienen datos, que de momento parecen no tener aplicación, pero que es posible que en el futuro lo tengan. Por ejemplo, a primera vista no es fácil encontrar una utilidad práctica al estudio y clasificación de las holoturias, pero últimamente se quiere saber más acerca de estos organismos, ya que se ha visto que producen sustancias anti-cancerígenas. Muchos científicos reniegan de esta clasificación al declarar que sólo existen dos tipos de ciencia: la buena y la mala (o pseudociencia, paraciencia o anti-ciencia, donde se englobaría al creacionismo y al diseño inteligente), independientemente de si ésta es básica o aplicada.
La mayoría de los científicos cuando realizan su trabajo piensan básicamente en obtener nuevos conocimientos acerca de cómo funciona el Universo. Pero muchos de ellos recibimos un salario por el trabajo que hacemos. El origen de este salario puede ser de índole privada o estatal. Las instituciones privadas, en la mayoría de los casos, requieren una aplicación lucrativa de los resultados obtenidos, para recuperar la inversión efectuada. Así por ejemplo, la investigación que se lleva a cabo en las industrias farmaceúticas tiene como principal objetivo el desarrollo de drogas y fármacos que, además de combatir enfermedades, repercuta en beneficios económicos para la empresa. Hay otros muchos ejemplos de este tipo de investigación, desde la industria aeronáutica al desarrollo de lenguajes informáticos o de aleaciones para construcción de edificios. También se realiza investigación aplicada en instituciones públicas tales como universidades o departamentos gubernamentales. Y también en entidades privadas se realiza investigación básica, ya sea como apuesta de futuro, o bien porque son organismos docentes, donde la investigación y la difusión de resultados (por ejemplo en publicaciones), es un capital en sí mismo.
Cuando hablamos de la teoría de la evolución, la selección natural y el ancestro común, lo primero que se nos viene a la mente es una teoría científica que sirve para explicar el origen de las especies que hay en nuestro planeta. Y hasta el momento es la mejor teoría científica que tenemos. Sus detractores, por ahora no han sido capaces de encontrar datos que la refuten, y solamente han podido dar réplicas religiosas (creacionismo) o míticas (diseño inteligente) a la misma. Pero aparte de explicar el origen de las especies (que no es poco), ¿sirve para algo más?.
Diversas teorías científicas, por muy abstractas que puedan parecer a primera vista han servido para el desarrollo de multitud de aplicaciones. Así gracias a la teoría atómica tenemos aparatos eléctricos de precisión, métodos de obtención de energía (energía nuclear) o aparatos que se utilizan a diario en medicina (radiología, diagnóstico por imagen). Gracias a la teoría de la relatividad podemos enviar ingenios al espacio o escribimos en nuestro ordenador.
Cuando se analizan los postulados de la teoría de la evolución, lo que se está haciendo es entender los mecanismos por los que operan los seres vivos, cómo éstos se adaptan al medio en el que viven, cómo compiten entre ellos, cómo varían a lo largo de las generaciones y cómo pasan sus genes a la descendencia. ¿Cómo se puede aplicar eso?. Pues la verdad es que gracias a esta teoría podemos desarrollar diferentes aplicaciones en diferentes campos. Cada uno de ellos merece un artículo propio (y no descarto hacerlo). Por ahora presento sólo un resumen:
1. Ecología: Entender mejor la relación organismo-medio ambiente y las diferentes cadenas tróficas. Esto puede aplicarse en cinegética y mantenimiento de poblaciones. Todos conocemos ahora el problema que supone la introducción de especies nuevas en ambientes donde previamente no existían. El problema es especialmente serio si la especie introducida es un depredador. Las variaciones en el ecosistema, así como las variaciones en las especies preexistentes son objeto de estudio por la evolución.
2. Agricultura: Comprender los mecanismos de aparición de resistencia a pesticidas por parte de insectos (p ej al DDT) o de “malas hierbas” (p ej a las atrazinas), y cómo estas resistencias se transfieren a la descendencia. Esto es especialmente interesante, ya que el DDT es una molécula de nueva síntesis, que no existía previamente en la naturaleza. Pese a ello aparecen resistentes. Domesticación del trigo: mediante selección artificial (que no es más que una copia de la selección natural) poseemos variedades de trigo más grandes que las cultivadas antiguamente. Obtención mediante cruce y selección de plantas más resistentes a la sequía, al calor o a la salinidad. Mediante ingeniería genética introducción artificial de genes de interés en plantas. Todo esto ha sido posible tras entender los mecanismos que operan en la naturaleza, copiarlos y acelerar el proceso.
3. Química: Fabricación de nuevos compuestos químicos derivados de otros preexistentes mediante selección dirigida. Mediante mutagénesis dirigida en enzimas se pueden seleccionar mecanismos de catálisis enzimática más eficaces. Empleo de enzimas seleccionados por su afinidad por el sustrato para la degradación de contaminantes o la síntesis de sustancias de interés. De nuevo copiamos y aceleramos los procesos naturales.
4. Software: Desarrollo de programas informáticos, aplicados a la inteligencia artificial. Confección de programas que se adaptan generación tras generación.
5. Biomedicina: Entender los mecanismos de resistencia a antibióticos de algunos microorganismos para evitar la propagación de la resistencia, o buscar dianas moleculares menos variables (genes conservados a lo largo de la evolución). Detección de nuevas enfermedades mediante el estudio de los reservorios de los patógenos humanos (p ej el virus de la gripe puede infectar al cerdo o a las aves y allí variar genéticamente y posteriormente infectar a humanos con diferente potencialidad). Asumir la enorme variabilidad génica de los organismos para el desarrollo de herramientas moleculares de diagnóstico poblacional tales como la genómica, la proteómica o la genómica funcional. Estudio de coevolución parásito/huésped (p ej en el caso de la malaria, el estudio de la variabilidad del parásito en el mosquito puede servir para dar alertas acerca de la futura infectividad en humanos).
Los creacionistas no consideran posible una ganancia de información génica, sin embargo ésta no hace más que aparecer en la naturaleza. Así la industria química sintetizó de novo (no existía antes) el DDT o nuevos antibióticos como las quinolonas, y al poco tiempo aparecieron genes que conferían resistencia al mismo. Sintetizamos pesticidas como la atrazina o el lindano, y al poco también aparecieron organismos capaces de usarlo como fuente de carbono y energía, lo que implicaba toda una ruta de degradación. Si mañana diseñáramos un nuevo fármaco contra un parásito es seguro que al final aparecerián resistentes. Esto se debe a la enorme plasticidad de los genomas y la capacidad de los organismos de ganar nueva información genética.

Por ello cuando vayas al médico, pregúntale antes si es creacionista. Avisado estás.

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