sábado, 27 de febrero de 2010

La Anti-razón

Por Paul Kurtz
Traducido por M. A. Paz y Miño
Extraido de: http://www.sindioses.org/escepticismo/antirazon.html

Los humanistas han estado comprometidos con las proposiciones de que los seres humanos son capaces de racionalidad y que deberían utilizar su inteligencia crítica para entender la naturaleza y resolver los problemas humanos. Además los humanistas han expresado la esperanza de que con el desarrollo de la ciencia, la propagación de la educación a la persona promedio, la disminución de la pobreza y la enfermedad, y el mejoramiento de los niveles de vida, la humanidad podrá ser liberada de los temores supersticiosos e irracionales que han sido el fundamento de la existencia humana.

El mundo moderno ha sido testigo de tres desarrollos humanísticos estimulantes. Primero, ha habido una enorme expansión de las ciencias. Segundo, las oportunidades educacionales están siendo accesibles a todos los que están dispuestos, así que ahora la educación se considera un justo derecho de todos los individuos. Tercero, por primera vez en la historia humana, tenemos la capacidad de llagar realmente a ser una comunidad global; nuestras creencias y valores chauvinistas están abiertas al escrutinio crítico comparativo; y podemos hallar bases genuinas para algún fundamento común.

A fines del siglo XIX la mayoría de los principales pensadores creyeron que dados estos desarrollos los últimos vestigios de las antiguas religiones desaparecerían. Lo que nuestros primitivos antepasados atribuyeron a fuerzas escondidas y ocultas o actos divinos podía ser explicado en términos naturales causales. Los humanistas científicos creyeron que podrían superar la ilusión de ir más allá, hacia un mundo donde la razón y la humanidad podrían prevalecer. Dadas estas convicciones, es desalentador encontrar ahora que las fuerzas de la sin razón son muy fuertes. Todavía persisten las religiones anticuadas en gran parte del mundo y ha sido un crecimiento y no un declive del dogmatismo religioso en sus formas más literarias. En ciertos sectores del mundo las religiones más liberales y humanas están perdiendo terreno como las formas más doctrinarias y militantes de ganar adherentes. En los Estados Unidos, por ejemplo una doctrina conocida como el "creacionismo científico" denuncia y combate la teoría de la evolución; reclama tener igualdad de tiempo en las escuelas. En una sociedad científica y tecnológica tal como es ese país, un 63% de la población cree en la vida después de la muerte, 54% cree en ángeles y 39% en demonios. Algunas encuestas recientes del Instituto Gallup indican que el 40 % de los adultos norteamericanos creen que la Biblia es la Palabra de Dios, 50 % cree que Dios creo a Adán y Eva y el 86 % cree que el creacionismo debería ser incluido en el currículo de las escuelas públicas.

Para empeorar el asunto, las décadas recientes han visto la proliferación de nuevos cultos de la sin razón. Ha habido un renovado interés en la astrología y los horóscopos y un enorme incremento de los cultos demoníacos y los ritos de exorcismo. Además la creencia de los fenómenos psíquicos continúa creciendo así como los autodenominados videntes, psíquicos y gurúes en todo lugar donde proclaman sus poderes mágicos. Existe la creencia muy difundida de la clarividencia, la precognición, la telepatía, la levitación, la psico-quinesis la proyección astral, la curación por fe, la cirugía psíquica, los poltergeists y las apariciones. No estoy hablando de parapsicología. Si sus conclusiones sobre la existencia de la P.E.S. [Percepción Extra-Sensorial] están apoyadas o no, en la evidencia experimental es un problema importante para la investigación. Necesitamos tener una mente abierta sobre tales interrogantes. Lo que deploro son las extrapolaciones religiosas no probadas que han brotado detrás de esto. Otro suceso religioso de considerable significado es el desarrollo de la Ufología [Ovnilogía] esto es, la opinión de que seres extraterrestres, tal vez semidivinos del espacio exterior, están visitando la Tierra. Ahora bien, es posible que la vida exista en otras partes del Universo, y tal vez la vida inteligente haya evolucionado en otras galaxias. Además los seres extraterrestres pueden habernos visitado y/o pueden estar visitándonos ahora; pero la evidencia para dar esta hipótesis todavía no está verificada y no hay datos fuertes para apoyarla. Sumado a esto tenemos las nuevas religiones que aparecen constantemente, como la Cienciología o la Iglesia de la Unificación, o los monstruos de las profundidades que han salido a la superficie, tal como el monstruo de Loch Ness, Piegrande, o el popular Triángulo de las Bermudas. Hoy, la región de lo paranormal o pseudo- invoca a lo oculto o inventa nuevas ciencias que le hacen posible trascender la experiencia y la naturaleza y postular nuevas realidades ocultas y más profundas de misterio e imaginación.

Ahora no hay duda alguna que ha habido un crecimiento en el pensamiento, agnóstico y humanista en el siglo XX. Pero este escepticismo que tiene que ver con lo sobrenatural comprende sólo una minoría pequeña y relativa de gente. Las creencias teísticas y mágicas, con frecuencia irracionales aún persisten. Debería señalar que no hay ninguna garantía que el secularismo sea una fuente de racionalidad o ética humanista. El mundo ha visto ideologías seculares brutales en el siglo XX. Por ejemplo el fascismo usó muchos de los símbolos religiosos incluyendo el compromiso y la acción apasionada, señaló una retirada de la razón. Además elaboró una pseudociencia racista y otras formas de encantamiento. De la misma manera, algunas formas de marxismo totalitario y stalinista crearon iglesias y dogmas de estado similares en función a las formas religiosas tradicionales, traicionado los ideales humanistas. Esto fue algo lamentable ya que el marxismo fue considerado por muchos intelectuales como el suceso más importante de estos tiempos y la principal alternativa al teísmo tradicional.

Preguntémonos: ¿Puede un humanismo secular basado en la razón y dedicado a valores humanos prevalecer aún? Mi propia búsqueda en los '70 ha sacudido mi confianza en que el pensamiento mágico desaparecerá fácilmente y que el humanismo secular tomará su lugar. Hay muchas razones para esto. Para unos la religión teísta no es, al menos, una cuestión de creencia simplemente. Aunque hay períodos de trastorno en el cual viejas religiones mueren y nuevas emergen y son diseminadas por conversión, la mayoría de individuos nacen en una tradición religiosa. La religión de uno es más una cuestión de etnicidad y parentesco, de sangre y de nacionalidad, que de elección consciente. La religión persiste especialmente donde hay tradiciones fuertes contra el matrimonio mixto y en lo referente a la crianza de los niños. Hoy estamos viviendo en un período donde muchas de las viejas religiones tradicionales están siendo desafiadas. Los individuos son diseminados de su localidad y etnicidad: muchos experimentan una mezcla de múltiples influencias. Así la posibilidad de libre elección de religión esta presente. Además amplios sectores de la población tienen el beneficio de la historia comparada, el conocimiento científico y el escepticismo filosófico. ¿Por qué es que las religiones evangélicas literalistas y fundamentalistas parecen estar multiplicándose y no las liberales y humanistas? ¿Por qué los cultos bizarros de la sinrazón progresan? ¿Por qué es que una nueva religión popular fijada en lo paranormal parece estar haciendo progresos? ¿Por qué la gente acepta creencias en las cuales hay poca o ninguna evidencia o evidencia de lo contrario?

Una razón que puede darse es que hay una información sobrecargada y es difícil para la gente evaluar la plétora de afirmaciones en conflicto. Además hay una real necesidad de desarrollar la inteligencia crítica, el aprecio por el escepticismo ante supuestos no probados y por los patrones del pensamiento objetivo. Otra razón es que muy pocas personas se han enterado de la posición del escepticismo contra la religión teísta y lo paranormal. El público no ha tenido el beneficio de discutir la información científica. Simplemente carece de la información negativa. El despertar escéptico no ha tenido igual tiempo que el favorecimiento de la fe. No hay duda alguna que mucha gente prefiere lo positivo a lo negativo. Esto se aplica tanto a las creencias tradicionales y a los nuevos cultos paranormales.

En lo tocante a la religión tradicional nos estamos enfrentando hoy a una situación de desbalance. Millones de personas están expuestas a las exhortaciones de la Biblia, el Corán y otros textos supuestamente sagrados. Los predicadores y misioneros fundamentalistas sostienen que estas enseñanzas son literalmente verdaderas, inspiradas divinamente, y la fuente esencial de la salvación humana.

El poderoso análisis racional de la religión que se desarrolló en el siglo XVIII hasta las primeras décadas del siglo XX ha sido disipado por varias formas de neortodoxia, que reintrodujeron los principios religiosos y metafísicos por medio de un lenguaje ambiguo y la reinvidicación que los hombres y las mujeres pueden vivir vidas adecuadas sólo si ellos hunden su incertidumbre en mitos, símbolos y rituales antiguos. Este nuevo oscurantismo es perpetuado por academias teológicas quienes rara vez han escudriñado o impugnado sus puntos de vista. El público es inducido así a creer que las afirmaciones religiosas son más genuinas que las de la posición escéptica. Hay gran ignorancia de la crítica científica y bíblica en las revistas filosóficas y teológicas disponibles.

Consideraciones similares se aplican a lo paranormal. El público debería estar expuesto a los juicios negativos sobre la astrología, los fenómenos psíquicos, la ufología. Pero muy raramente han tenido la oportunidad de estarlo, pues los medios de información constantemente presentan como verdaderas una serie completa de afirmaciones paranormales infundadas.

Se puede hacer la siguiente pregunta: Si la gente recibiera tal crítica ¿abandonaría sus antiguas creencias? Podríamos esperar eso, pero puede no ser el caso. Dos estudios un tanto preocupantes publicados por [The Skeptical Inquirer, en castellano El Investigador Escéptico,] la revista del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones Paranormales han sacudido mi confianza en que esto suceda fácilmente, al menos no sin un programa masivo contra-educacional.

¿Está la creencia religiosa tradicional declinando? Con el crecimiento de la educación y la ciencia uno esperaría que este fuera el caso. Por ejemplo Europa occidental muestra un marcado declive con la identificación formal religiosa. La incredulidad está muy esparcida en Gran Bretaña. En los EE.UU., los estudios indican que solo el 56 % de la población es miembro formal de los cuerpos religiosos. Muchos más son, por supuesto, miembros nominales ¿qué les sucede a quienes se desafilian? ¿Llegan a ser librepensadores imbuidos con el espíritu científico y los ideales humanistas? En un estudio los sociólogos William Bambridge y Roney Stark de la Universidad de Washington en Seattle muestran que aquellos que afirman creer en los cultos novísimos de lo paranormal tienden a provenir de tales grupos [El estudio se llama "Supersticiones: Viejas y Nuevas" en El Investigador Escéptico Vol.IV, No. 4, Verano 1980]. Según una encuesta de Gallup, que data de 1977, un 34% de los estadounidenses adultos sostienen ser cristianos "nacidos de nuevo" o se identifican con el cristianismo conservador. Este el grupo más resistente a las afirmaciones recientes de lo paranormal y lo oculto. Así que la conclusión que se puede hacer es que aquellos que se alejan de las formas religiosas tradicionales y convencionales tienden a buscar nuevas, y están especialmente predispuestos a las afirmaciones de lo paranormal y lo oculto. Lejos de ser resistentes a las supersticiones tienden a adoptar nuevas formas.

Una segunda serie de estudios realizada por Barry Singer y Vic Benassi (de la Universidad Estatal de California, Long Beach) da resultados inesperados ["Embobando alguna gente todo el tiempo", El Investigador Escéptico, Vol V, No 2, Invierno 1980-1, pp. 19-20]. Singer y Benassi presentaron a los estudiantes de algunos cursos de psicología a una persona (llamada Craig) vestida de un traje púrpura y llevando un medallón que ejecutaba las así llamadas proezas psíquicas. Aparentemente dobló una vara metálica por medio de la psicoquinesis. Con los ojos vendados demostró habilidad en leer números en un block de notas. Fue capaz de trasladar ceniza del dorso a la palma de la mano de un sujeto. Estas acciones parecían contradecir la experiencia ordinaria y nuestras nociones de causalidad. Eran simples trucos de magia, que cualquier buen mago podría hacer. En algunas clases los profesores no les dijeron nada a los estudiantes sobre el actor, en otras les decían que él afirmaba tener poderes psíquicos, aunque no estaban convencidos personalmente. En otros casos dijeron a los estudiantes que el ejecutante era un mago y que les presentaría un acto de magia. Los investigadores se sorprendieron al encontrar que tanto en las clases 'psíquicas' y 'mágicas' cerca de los dos tercios de los estudiantes claramente creyeron que el ejecutante era un psíquico.

Estuvieron tan intrigados por los resultados que continuaron los experimentos llevando al mago a otras clases. Esta vez cambiaban su introducción aclarando que estaban presentando a un mago y que estaba haciendo trucos solamente. Esta descripción fue un éxito en reducir las creencias psíquicas, levemente, pero nunca bajo del 50%. Así que el resultado más notable de las pruebas, afirman, fue su incapacidad en reducir las creencias psíquicas más de lo mínimo aún cuando hubiera descripciones marcadas y claras que se estaban produciendo trucos y magia. Singer y Benassi han concluido que la gente mantendrá obstinadamente la creencia en los poderes psíquicos de alguien, no importa la evidencia que se le presente. Debemos subrayar que el mago mismo ninguna vez dijo que era un psíquico. Singer y Benassi concluyen creyendo que "sus resultados, tan bizarros como puedan ser, son de una amplia generalidad y que los procesos psicológicos que identificamos tentativamente como comprendidos en apoyar las creencias psíquicas están presentes y activos en la población en general".

¿Qué luces nos da esta investigación para el tema de nuestro artículo? Es muy importante ya que no trata de religiones tradicionales, sino de la formación de las nuevas donde tenemos grupos de control en cierto sentido. Nos lleva a un número pequeño de interrogantes que podemos formular.

Primero ¿está la credulidad o el autoengaño muy arraigado en la naturaleza humana?, ¿hay una tendencia natural a aceptar las creencias sin evidencia?, ¿hay límites para la objetividad científica?, ¿forma parte de ella la voluntad de creer?, ¿cuán efectiva puede ser la educación en la vida al desarrollar la racionalidad y el escepticismo? Los científicos que son competentes en sus propios campos con frecuencia no dirigen su actitud objetiva a otras áreas.

Segundo, ¿cuán profundamente está asentado el pensamiento mágico, ¿existe una fascinación constante por lo desconocido?, ¿la seducción por lo misterioso atrae el interés humano?, ¿es el hombre un animal imaginativo, ansiando siempre lo trascendental? Para muchos los milagros tradicionales y las revelaciones alrededor de Moisés, Jesús, Mahoma han sido complementadas o suplantadas por criaturas inteligentes, semidivinas del espacio exterior que viajan en OVNIS capaces de PES [Percepción extrasensorial] otros poderes psíquicos. La ciencia ficción ha llegado a ser para ellos, la iglesia sagrada; pero parece estar tomando funciones similares a las de la iglesia teísta tradicional. ¿Necesita cualquier humanismo futuro estar envuelto en un traje profético y lleno de mito y drama si quiere tener éxito?, ¿qué del papel de las figuras carismáticas que transforman la moralidad y despiertan el compromiso y la dedicación? Tal vez donde el marxismo, como una alternativa secular al teísmo clásico, tuvo éxito en atraer el apoyo de las masas sea a causa de su visión mesiánica, milenarista y utópica que llevó la delantera. Y así podemos preguntar, ¿cualquier humanismo secular que sea viable necesita una nueva mitología y que ésta traicione su gran esencia?

Tercero, la religión tradicional provee alguna seguridad psicológica y sociológica al individuo solitario. Si la religión tradicional declina esto significa que sistemas alternativos de apoyo deberán aparecer para reemplazar los destruidos: la familia, algunas ceremonias tradicionales de los ritos de iniciación (nacimiento, pubertad, matrimonio y muerte), algunas de nuestras expresiones emocionales de nuestras virtudes, valores, principios e ideales. Muchas organizaciones humanistas han intentado hacer esto pero sin gran éxito. ¿Es porque su mensaje carece de misterio y drama?

Cuarto, en un nivel más profundo uno puede preguntar, ¿tendrá alguna vez el humanismo secular éxito en satisfacer la búsqueda existencial del hombre? Tal vez éste sea el asunto más problemático. El humanismo enfatiza el desarrollo de individuos autoconfiados que deseen aceptar la responsabilidad de su propio destino, capaces de libertad, autonomía, racionalidad y que deseen vivir con la incertidumbre de la ambigüedad. Pero puede ser que esto sea sólo un ideal apropiado para un número limitado de individuos. Demanda coraje, fortaleza, voluntad y perseverancia. Más algunas gentes son débiles y tímidas, temerosas de la vida y de sus desafíos y agobiadas especialmente por sus cargas. La persona humanista ideal vive con un sentido de las oportunidades que la vida le presenta, expresa disposición enérgica. No desea simplemente realizar la naturaleza humana sino tener éxito en el despliegue creativo de sus fuerzas. Pero el hombre o mujer deseando pasar por la vida con el menor esfuerzo. Así que podría ser un escape no sólo de la razón sino de la libertad también (como ha señalado Erich Fromm:) -una persistente carencia de valor-.

Daniel Bell en un ensayo controversial "El Retorno de lo Sagrado" publicado en su libro [The Winding Passage, Cambridge, Massachusstts, ABT Books, 1980] arguye que lo sagrado nunca podrá ser prescindido completamente. Esto es, dice debido a las dimensiones trágicas de la vida humana ¿cómo una moral secular manejará la desesperación existencial, la imponente realidad de la finitud y muerte humanas? Bell piensa que la ciudad secular, que buscamos construir y mejorar finalmente provee una visión limitada. Escondida en el fondo está siempre la búsqueda de la eternidad como una solución a nuestro predicamento existencial. Sostiene que las formas de religión, aunque no sean literalmente verdaderas, proveen algún consuelo para el alma quebrantada. Cree que la tradición da anclas más firmes para nuestras emociones y, de otro lado, alguna estabilidad psíquica en un mar inquieto. Podría ser que la fascinación por lo paranormal, los saltos especulativos a los confines del universo y a las posibilidades de otras dimensiones de la realidad estén alimentando este deseo para que exista algo más.

Ahora no tengo una simple respuesta para estas cuestiones. Los humanistas no tienen un lugar central para lo trágico, y con seguridad tampoco uno mórbido o exagerado. Observamos la vida como una alegre escena; los problemas están para ser resueltos no para que nos lamentemos de ellos. Aunque nos esforzamos por vivir la vida y evitar la muerte, reconocemos que en algún punto debemos aceptarla como un hecho natural. Tal vez para algunos de nosotros la vida ha sido demasiado buena y debemos al universo algo de sufrimiento. Puede ser una cuestión de glándulas; tal vez es algo bioquímico o genético; o lo que puede estar en disputa es que diferentes tipos de personalidad están observando el universo a través de lentes diferentes. No obstante, hay un incontable número de individuos implorando por "algo más" en el universo. Para ellos la función fundamental de la religión parece ser escatológica. Incapaces de encarar la muerte y la no existencia de ellos mismos o la de sus amados crean mundos fantásticos de realización mágica de los deseos. ¿Continuarán necesitando hacerlo así en el futuro? Todos estos son problemas para una amplia investigación empírica, no para especulación filosófica.

Hay un número de cuestiones que necesitan responderse: (a) ¿Por qué los seres humanos creen en la forma en que lo hacen? ¿Cuál es el papel del conocimiento en la formación tanto de creencias y valores (b) ¿Por qué la fascinación por el pensamiento mágico persiste en esta era de la ciencia? ¿Es simplemente debido al fracaso de la visión escéptica en darse a conocer, o tiene sus raíces en alguna ansia psicológica innata a nuestra naturaleza? (c) ¿A qué están expuestos todos los individuos capaces de elección autónoma, autoconfianza e independencia? ¿Está la aventura humanista de acuerdo con una acción limitada? Esperaría que los psicólogos y los científicos de la conducta nos diesen alguna ayuda en la resolución de estas preguntas. Necesitamos saber más acerca de la naturaleza humana, sus límites y posibilidades. Hasta que no tengamos tal conocimiento debemos estar alertas con las predicciones aventuradas sobre si es posible un mundo humanista secular y que formas podría tomar. El presente crecimiento mundial de las creencias paranormales y fundamentalistas puede ser sólo un retroceso a un modo de pensar precientífico. Quizás es el último respiro de una cultura moribunda, que será reemplazada por un orden moral científico y secular -¿o es el presagio de una futura civilización basada en un nuevo mito, y somos nosotros sólo su singular rareza?-.

Mi propia predicción es que ambas culturas continuarán existiendo lado a lado, pero no tenemos ninguna garantía que una moralidad secular y científica logre la delantera finalmente. Tal vez lo más que podamos hacer es proveernos de alguna crítica de los excesos del fanatismo religioso y ofrecer opciones alternativas significativamente humanistas para aquellos que las buscan. Tal vez lo más que podamos aspirar es que podemos moderar y liberalizar las morales intolerantes y buscar desarrollar el respeto mutuo y la tolerancia como principios morales necesarios en un mundo pluralista. En todo caso, no deberíamos dejar de luchar por un mundo humanista, ni deberíamos disminuir nuestro compromiso en los ideales de la razón y la moralidad humanistas. Es importante, empero, que reconozcamos el carácter arduo y de largo plazo de nuestra tarea.

viernes, 19 de febrero de 2010

Cinco características fundamentales del vendedor de humo

Extraido de: http://cnho.wordpress.com/2010/02/19/cinco-caracteristicas-fundamentales-del-vendedor-de-humo/#comments

Decía Carl Sagan en su libro El mundo y sus demonios que había desarrollado un “kit para detectar tonterías”, un conjunto de herramientas lógicas gracias al cual podía detectar falacias e inconsistencias en argumentos prestos al análisis escéptico. En la descripción del kit, Sagan presentaba los tipos de falacias lógicas más comunes y animaba al lector a comprobar y contrastar las fuentes de la información, a aplicar la navaja de Occam y, obviamente, a utilizar un sistema de corrección constante y búsqueda de errores similar al que ha hecho progresar a la ciencia moderna.
Como buen científico, basó su kit en la observación de los fraudes y mentiras que han azotado a la humanidad desde el albor de los tiempos y resultaba fascinante constatar cómo el engaño no ha cambiado tanto desde que descubrimos el fuego o inventamos la escritura, y quizá la única diferencia radique en que el tiempo ha convertido algunos de ellos en tradiciones respetables…
Con semejante cantidad de información debería ser fácil abstraer un conjunto de normas básicas que nos permitiesen levantar sospechas sobre un hecho. En mi humilde opinión, hay cinco características fundamentales que todo buen vendedor de humo debe presentar.

1. Prometer la Luna
La vida eterna en un paraíso reservado para unos pocos. La capacidad de utilizar el cerebro como lo hacían los grandes pensadores alemanes de principios del siglo XX. Más fuerza, longevidad o un miembro viril de un tamaño monstruoso. Como los grandes titulares de los periódicos, quien acomete el engaño lo presenta con unas pocas frases atractivas que puede o no matizar más tarde: gratis sí, pero luego extiéndeme un cheque, o verás a dios pero los resultados no están garantizados. Lo importante es darle al espectador lo que pide, desea o mejor todavía, una nueva necesidad, y siempre debe ser algo increíble. Si además las promesas son vagas o difusas, menor probabilidad de tener problemas con la justicia.

2. Iniciar la guerra
Desde Temístocles hasta George W. Bush, el gran aliado de los líderes políticos y militares ha sido el miedo de sus conciudadanos a un enemigo, ya sea real o imaginario. Un grupo de personas con miedo es manipulable. Por eso todas las grandes manifestaciones de la superstición, la pseudociencia o las hipótesis conspirativas tienen siempre uno o varios enemigos: espíritus malvados, científicos locos incapaces de aceptar una supuesta revolución o gobiernos en la sombra formados por lagartijas gigantes (sic).

3. El valor añadido
Coge algo viejo, hazle un lavado de cara y véndelo como si fuese completamente nuevo. Las estafas, los timos, las supersticiones, etcétera, se aprovechan de esa cualidad tan estoica que es el “eterno retorno”. El cristianismo es una mezcla de algunas corrientes filosóficas de la época con un trasfondo judío, por ejemplo, y añade ese punto tan útil para la gobernación de la plebe según el cual “los mansos heredarán la Tierra”. Los súcubos e íncubos de los siglos XVII y XVIII, que inmovilizaban a sus víctimas mientras dormían, las violaban y humillaban, se convirtieron en los extraterrestres aficionados a los tocamientos anales del siglo XX. Y los remedios milagrosos que los curanderos vendían desde sus carretas están hoy en las teletiendas de medio mundo, aunque en lugar de curar los efectos de la polio o evitar los contagios de la peste, te convierten en una sílfide o mejoran tu concentración en un 200%.

4. Autoridad
El doctor Falacius asegura que este medicamento funciona. Por desgracia, su certificación en medicina alternativa no es válida en ningún país civilizado, cuesta apenas 300€ y puede obtenerse por correo sin acudir a una sola clase. Sin tener que llegar a este extremo, hay personas que para convencer a sus clientes potenciales no dudan en mentir, tergiversar, omitir información, etcétera. Suelen mentir los que dan a su producto el sello de aprobación de uno o varios científicos, pero no son capaces de decir quiénes son, de dónde, qué clase de pruebas han realizado o si son reproducibles. Tergiversan los que saben que existen evidencias contra sus productos y por ello llegan a utilizar a críticos eminentes. El ejemplo más conocido es el del creyente en la hipótesis del diseño inteligente que saca de contexto citas de científicos, sobre todo biólogos, que son reconocidos partidarios de la teoría de la evolución. Por último, omiten información los que apuntalan su defensa en algunas características que, en el fondo, son irrelevantes como la tradición, la antigüedad, la espiritualidad, etcétera. El caldo de cultivo más fértil para este comportamiento es la medicina alternativa, y el paradigma seguramente sea China: mientras en Occidente se tiene cierto aprecio por los remedios tradicionales chinos, en China se afanan por importar la medicina occidental. Irónico, ¿no?

5. Siempre es la verdad, absoluta e inamovible
Los dogmas de fe son probablemente la marca definitiva del camelo. Funciona en cualquier condición, en cualquier persona, ahora y siempre, da igual lo que digan los que vengan después. Algo eterno, sea la salvación divina o un remedio para la artritis, nunca ha habido ni habrá nada mejor… hasta que otro quiera vender algo similar, claro. Porque lo que no es definitivo genera desconfianza y miedo, y la desconfianza y el miedo abonan la necesidad de lo definitivo. Por eso se venden tan bien la vida eterna rodeado de setenta y dos vírgenes o los remedios milagrosos contra el cáncer, porque son algo incuestionable y perfecto. Aunque supongo que en la eternidad te puedes aburrir si sólo tienes seis docenas de mujeres.

Pero el éxito de los timos no depende únicamente del proveedor. Los clientes, ya sea por miedo, por una fe dogmática, por el sesgo de confirmación u otros, tienden a hacer el trabajo sucio, publicitando y atrayendo a nuevos adeptos y eventualmente convirtiéndose en nuevos proveedores. Así, la estafa se autoperpetúa y los timados pasan a ser timadores.
Ya lo decía Hobbes, “el hombre es un lobo para el hombre”. No le faltaba razón.

jueves, 18 de febrero de 2010

la pederastia en colegios católicos alemanes

Extraido de: http://blog-sin-dioses.blogspot.com/2010/02/obispo-culpa-la-revolucion-sexual-de-la.html

En una declaración, desconsiderada con las victimas de pederastia en los colegios católicos alemanes, el obispo de Augsburgo culpó a la revolución sexual de los abusos cometidos por los sacerdotes de su credo.
El obispo Walter Mixa, afirmó que los 100 casos de pederastia ocurridos en colegios religiosos alemanes son "crímenes especialmente abominables" pero, en su opinión, los abusos son en parte fruto de la revolución sexual.
"Con seguridad no es del todo inocente la denominada revolución sexual, en la que hubo críticos de la moral especialmente progresistas que preconizaban el contacto sexual entre adultos y menores", afirmó el obispo en una entrevista el diario Augsburger Allgemeine.
Me preguntó, ¿entonces qué culpa tiene la ICAR? Para el obispo alemán, la culpa última no está en la Iglesia. El prelado no menciona que la iglesia sea culpable por encubrimiento, ni que el celibato tenga en parte la culpa.
La revolución sexual trajo la posibilidad de tener sexo sin tener que reprocharse por hacer cosas sucias, ya que el catolicismo sataniza el sexo. Esta revolución fue completa cuando se separó la reproducción del placer sexual por la introducción del uso de anticonceptivos. ¿Y qué tiene que ver la revolución sexual con la pederastia? ¿Acaso a la mayoría de personas que se dicen liberales son también pederastas? Hay un abismo de diferencia entre las relaciones sexuales entre adultos con consentimiento mutuo, y las relaciones con menores de edad, y peor aún bajo el chantaje y la intimidación.
Frente a la posibilidad de que el celibato sea una causa de la pederastia en las filas sacerdotales Mixa dijo que "La mayoría de los delitos sexuales los cometen hombres casados, a menudo del propio entorno familiar de las víctimas". Lo cual es cierto, pero no responde porque los ministros religiosos qué más casos de abuso sexual infantil registra sea el culto católico, y no otros, como los protestantes que permiten a los pastores contraer nupcias.
El obispo de Augsburgo sostuvo que la mayoría de los curas tiene una orientación sexual completamente normal, sólo que prescinden voluntariamente del matrimonio y la sexualidad.
Las declaraciones fueron hechas tras el escándalo de abuso sexual a más de un centenar de niños en colegios de la orden de los jesuitas en el país teutón.

domingo, 7 de febrero de 2010

Biomagnetismo: ¿Los charlatanes no son peligrosos?

Extraido de: http://cnho.wordpress.com/2010/01/18/biomagnetismo-%c2%bflos-charlatanes-no-son-peligrosos/#comment-12098

Existe la creencia de que charlatanes, pseudocientíficos, magufos y teóricos de las conspiraciones no son peligrosos porque sus creencias no afectan directamente a nadie. A fin de cuentas si alguien intenta convencerte de que los extraterrestres se hacen pis en las hamburguesas de McDonalds te lo puedes creer o no, pero tu integridad física está asegurada.
Con la polémica de las pulseritas todavía dando guerra y la previsible caducidad de la moda, no está de más recordar que estas estafas surgieron del miedo del ser humano a la enfermedad y son por tanto tan antiguas como lo es el Hombre. Desde los primeros curanderos hasta el inventor de la Coca Cola, paradigma del charlatán de feria que fue parodiado magistralmente en Los Simpsons, llegando a los últimos curanderos como los acupuntores, los homeópatas, ciertos fabricantes de aceites o los practicantes de algo llamado biomagnetismo. ¿Y qué es el biomagnetismo?
De entrada conviene no confundirlo con ciertos tipos de terapias magnéticas documentadas y en uso en algunos hospitales para la cicatrización y la curación de fracturas. El biomagnetismo es la creencia de que dos imanes pueden “depurar” el cuerpo, haciendo que los campos magnéticos “nivelen” el PH del cuerpo y eliminen virus y bacterias.
Hagamos una pequeña digresión aquí. La normativa utilizada para autorizar la venta de un medicamento es muy estricta, como muchos ya sabreis. Son necesarios años de pruebas clínicas e informes favorables de las organizaciones públicas pertinentes. Esto no ocurre con otros compuestos como los complementos alimenticios o los productos cosméticos, los cuales sólo tienen que acreditar que no son dañinos para la salud. Ése es el motivo por el que los productos homeopáticos se venden en herbolarios o parafarmacias: no se consideran medicamentos. De hecho, los homeópatas se cuidan mucho de afirmar que sus compuestos pueden curar enfermedades y prefieren hablar de terapias complementarias o alternativas sin relación con la farmacología. Por si acaso.
Volvamos al biomagnetismo. En España el máximo exponente de esta práctica es Isaac Goiz Durán, mexicano que afirma ser doctor en medicina. Su método, el par biomagnético, puede curar o mejorar, según dice:

Acné, Alzheimer, Artritis Reumatoide, Agresividad Extrema, Tumores Diversos, Cándida Albicans, Cólera, Diabetes, Difteria, Epilepsia, Esclerosis Múltiple, Fibromialgia, Glaucoma, Gonorrea, Hepatitis, Herpes Zoster, Enfermedad de Hodgkin, Infertilidad, Leucemia, Lupus, Mal de Chagas, Megacolon, Meningitis, Miomas, Mononucleosis, Paludismo, Malaria, Parvo Virus, Psoriasis, Quistes, Rabia Virus, Rosácea, Roseola, Rubeola, Sarampión, Sífilis, Sinusitis, Síndrome de Sjôgren,Tifus, Tiroides, Tricomonas, Tuberculosis, Tunel Carpiano, Varicela, Verrugas, VIH, Viruela, Vitiligo…

Señalo algunas enfermedades no sólo por su gravedad, sino porque en los últimos años hemos visto cómo el VIH aumentaba su incidencia en Sudáfrica por culpa de estos charlatanes, cómo los niños sufren la irracionalidad de sus padres y cómo, a pesar de estos remedios milagrosos, siguen existiendo enfermedades mortales de necesidad.
Dejando de lado la hipotética falta de ética y moral del señor Goiz por no compartir este descubrimiento con el público general, sus afirmaciones podrían ser constitutivas de un delito contra la salud pública. El capítulo III de la Ley Orgánica 10/1995 dice, y cito:

Artículo 361. Los que expendan o despachen medicamentos deteriorados o caducados, o que incumplan las exigencias técnicas relativas a su composición, estabilidad y eficacia, o sustituyan unos por otros, y con ello pongan en peligro la vida o la salud de las personas serán castigados con las penas de prisión de seis meses a dos años, multa de seis a dieciocho meses e inhabilitación especial para profesión u oficio de seis meses a dos años.

Sus “imanes” no son medicamentos propiamente dichos, pero ¿no prevé la ley española que quienes se priven de la medicación adecuada por las promesas de un falso terapeuta son víctimas de un delito? Personalmente me extrañaría aunque no puedo verificarlo, no soy abogado.
Estas pseudomedicinas quedarían en el olvido si no fuese por medios como la revista Discovery Salud, auténtico vocero de los charlatanes más desvergonzados, o algunos blogs que se dedican sin pena ni gloria a dar publicidad a estafadores, llegando a decir que “la quimioterapia no cura el cáncer” y que la alternativa homeopática es eficaz.
Y yo me pregunto, ¿cuántos muertos tienen que pesar en sus conciencias para que denuncien a gente como Isaac Goiz? ¿Cuántas personas tienen que dejar sus tratamientos probados para perder su dinero en un simulacro de placebo?
Irónicamente, son los mismos que critican a las empresas farmacéuticas por “hacer negocios con la salud”. Me río por no llorar.

sábado, 6 de febrero de 2010

El Experimento Filadelfia: La Mentira del Buque Invisible

Publicado en la Revista General de Marina. Mayo 2000.
(Por Alejandro Anca Alamillo)

Fue a finales de la década de los 60 cuando se comenzaron a divulgar una serie de historias fantásticas, que la seudociencia se encargó de inventar, basándose, como en el caso que nos ocupa, en el contemporáneo temor al hipotético enfrentamiento nuclear entre las potencias militares de entonces, creando colateralmente un sentimiento hacia lo castrense de recelo que, lamentablemente, aún hoy, subyace en nuestra sociedad.
Pero lo más curioso es que lejos de aportar pruebas de su verosimilitud, todas estas historias planteaban nuevos e inquietantes interrogantes. No hay que llevarse a engaño; el único objetivo que perseguían todas ellas era el lucrativo o, dicho de otro modo, el puramente comercial. De hecho, numerosos libros de esta temática figuraron en aquel tiempo en las listas de los más leídos, y dieron, como fruto de sus ventas, pingües beneficios.
Así nació la leyenda del buque invisible, una más de las muchas que hubo, y que incluso tuvo una versión cinematográfica, pero, como veremos a continuación, se encuentra vacía de todo contenido.

El mito.
Octubre de 1943. Estamos en plena segunda guerra mundial. Albert Einstein mantiene contactos con altor cargos de la Marina norteamericana para llevar a la práctica su teoría del campo unificado, consistente en crear una potentísima área de energía con el fin de alterar la trayectoria rectilínea de las ondas lumínicas, consiguiendo hacer desaparecer, virtualmente, un buque ante los ojos humanos.
Todo estaba previsto para el experimento. El lugar elegido, Filadelfia, y la cobaya, un destructor, el Eldridge (DE-173).
Comienza la prueba. Una neblina verde cubre por completo el buque. De pronto desaparece como por arte de magia. Estaba allí, pero nadie lo veía, aunque se podía apreciar el hueco que dejaba su casco en las tranquilas aguas del puerto. Durante unos instantes el buque era invisible por completo, luego, envuelto en la misma neblina verde en la que desapareció, volvió a materializarse.
Mientras se desarrollaban estos hechos, en la base naval de Norfolk (Virginia) a 650 km de distancia, marinos y paseantes asistieron perplejos a la aparición por unos instantes de una silueta de un destructor, que no era otro que el mismísimo Eldridge.
La teoría del físico Alemán quedó totalmente probada, ya que aparte del efecto de invisibilidad se había conseguido trasladar un objeto, de manera instantánea, a considerable distancia usando determinados metales susceptibles de crear campos magnéticos transformables en inmediatas fuentes de energía.
El campo de fuerza generado se extendía en una forma esferoidal aplanada en un radio de acción de unos 90 metros. Dentro de esta esfera, las personas se percibían vagamente o, como contaban ellos mismos, «moviéndose sobre la nada».
Aparentemente la prueba resulto todo un éxito, pero algo no salió bien, algo tan espeluznante que hizo que se desechara la idea de volver a intentarlo. La tripulación sufrió ataques de invisibilidad, inmovilidad y demencia, algunos incluso perecieron calcinados.
Un efecto neurológico que sufrieron varios hombres de la dotación fue lo que se denominó «quedar en blanco». Esto pasaba cuando un hombre quedaba sometido a la influencia de la fuerza electromagnética demasiado tiempo. Su efecto principal consistía en la imposibilidad del sujeto de moverse por su propia voluntad. Esto se podía llegar a neutralizar si alguien dentro del mismo campo, y con suma rapidez, consiguiera tocarle; si esto no sucedía quedaría irremediablemente congelado, tardándose meses en intentar descongelarlo utilizándose para este fin sofisticados y costosísimos equipos electrónicos que no lograban siempre liberar a la víctima del campo de fuerza. En caso de que esto se lograra, no se podía evitar que la persona perdiera la noción del tiempo y enloqueciera.
La conclusión, clara: el supuesto experimento fue un éxito completo. Los hombres fueron fracasos totales.
El buque quedó maldito desde entonces. Para eliminar toda evidencia, se le quitaron todos los generadores e instrumental que producía el campo de fuerza, perdiendo el destructor hasta 300 toneladas de desplazamiento. Tras prestar un breve y marginal servicio de escolta de convoyes durante la guerra, fue dado de baja en 1946, siendo transferido a la Armada griega, cinco años más tarde.

El origen de la leyenda
La historia, tal y como la conocemos, salió a la luz gracias al libro The cases for the UFO, que fue el primero de los cuatro que trataban sobre OVNIS, cuyo autor era Morris K. Jessup.
El señor Jessup había recibido en 1955 una serie de cartas firmadas por un tal Carlos Allende que, impresionado por la lectura del citado libro, se ofrecía a facilitar datos que él conocía sobre los detalles del experimento, del que aseguraba haber sido testigo. El señor Jessup le contestó pidiendo dichas pruebas, y cuatro meses después recibió una segunda carta, donde el tal Allende daba algunos detalles más señalando la posibilidad de ser sometido a hipnosis con el fin de recordar fechas y nombres de otras personas que asistieron con él al proyecto. El señor Jessup pensó que era un loco, y se olvidó del tema, hasta que, en una de sus visitas a la Oficina de Investigación Naval norteamericana unos oficiales de la Marina le entregaron un libro anónimo, encuadernado en rústica y que estaba realizado por tres autores distintos, donde se comentaba entre otras cosas el experimento de Filadelfia; de la lectura del mismo se deducía que uno de ellos era sin duda el misterioso Carlos Allende, ya que utilizaba el mismo estilo literario, expresándose además en los mismos términos sobre él.
Todo acaba aquí, al señor Jessup se le encontró muerto en Florida, la noche del 20 de abril de 1959, dentro de su camioneta con una manguera conectada al tubo de escape. No había señales de violencia. No se encontraron notas. El certificado de defunción lo registra como suicidio.
Lógicamente, esta trágica muerte fue aprovechada para alimentar aún más la leyenda, señalando como culpable al servicio de inteligencia americano del suceso, aduciéndose la burda excusa de que el profesor sabía demasiado sobre el tema y era urgente eliminarlo.

Algo que nunca sucedió
Quizá sea ésta la mayor mentira jamás contada. Sostener que gracias a la teoría del campo unificado se consiguió alguna vez la invisibilidad de un buque carece de sentido por una sencilla razón: Einstein nunca consiguió elaborar una fórmula correcta; además, los avances en mecánica cuántica demostraron la imposibilidad de crear ese campo tal y como lo concebía el físico alemán.
Por otro lado, si realmente se consiguió por unos segundos la invisibilidad del buque, la Marina norteamericana, lejos de abandonar el proyecto, lo hubiera desarrollado intentando perfeccionar el sistema, eliminando poco a poco los riesgos de sus dotaciones tras los sucesivos intentos aplicando la experiencia acumulada.
En cuanto a la pérdida de tonelaje del buque, en ningún modo se debió al desmontaje del cableado de los supuestos generadores del campo con el fin de que no quedara evidencia alguna del experimento, cualquiera mínimamente documentado en temas de marina militar sabe que, por lo general, cuando los Estados Unidos transfieren un buque a otra Armada lo hacen desmontando gran parte de sus equipos de electrónica y armas, bien por su incompatibilidad, bien para preservar su tecnología.
Recordemos para finalizar que el señor Jessup, a pesar de ser científico, era más conocido por su trabajo pseudocientífico (publicó varios trabajos sobre la temática OVNI); de hecho, relacionaba directamente el experimento Filadelfia con la supuesta propulsión de los platillos volantes, porque en ambos casos, supuestamente, se aplicaban potentes campos electromagnéticos. Sencillamente delirante.
Paradojas del destino, 56 años después del falso experimento, la Marina estadounidense tiene en pruebas un buque «invisible»; invisible a la electrónica, claro está, el denominado Sea Shadow. Al ser un proyecto secreto, poco se conoce sobre sus características técnicas. Construido por Lockheed en 1984, sus dimensiones son 160 metros de eslora, 70 metros de manga, calando 14 metros. La propulsión la proporciona una máquina diesel-eléctrica que le da una autonomía de unas 2.000 millas, llevando 12 personas de dotación.
Es triste comprobar cómo una mentira muchas veces repetida termina siendo para muchos verdad. En cualquier caso, y a modo de conclusión, no me cabe duda de que los únicos misterios que existen son los que la mente humana crea, fruto, muchas veces, de sus irracionales miedos, alimentados éstos por la más supina ignorancia.

BIBLIOGRAFÍA
GADDIS, Vicent: Verdaderos misterios del mar. Editorial Diana. México, 1974.
ARMENTIA, Javier E.: La patraña del barco invisible. Revista Muy Interesante.
Jane's Fighting Ships, 1999-2000.
ABC, 1975-1977.
Arriba, 1976-1978.
El Noticiero Universal, 1975-1978.

Extraido de: http://www.kbismarck.org/foro/viewtopic.php?f=4&t=14

jueves, 4 de febrero de 2010

La nueva charlatanería "científica"

Antes era fácil detectar los ataques contra la ciencia. Un pastor del sur de Estados Unidos, agitando la Biblia en la mano, decía entre hipidos que él no era descendiente de ningún mono. Una aldea africana se negaba a recibir vacunas porque prefería los tratamientos alucinatorios del brujo local. Agoreros de la Nueva Era vendían pociones en las ferias. Todo eso era desechado con rapidez por personas que veían los frutos de la ciencia cada vez que encendían la luz eléctrica o se subían a su jeep.

Pero en las cinco décadas pasadas los enemigos de la ciencia han evolucionado (¡oh, ironía!). Más que atacar a la Ilustración por el frente, pregoneros de teorías irracionales y supersticiosas han comenzado a afirmar que sus creencias son simples alternativas y que tienen la misma validez científica. Han adoptado el estilo (pero no las técnicas) del discurso científico. Ahora construyen evidencia falsa para hacerla casar con sus conclusiones religiosas preordenadas y exigen respeto científico para ellas.

Así pues, hoy el pastor sureño no agita la Biblia, sino una colección de documentos de apariencia científica referentes a la "teoría del diseño inteligente", que dicen probar que el mundo debe haber sido creado por una inteligencia consciente. Los agoreros de la Nueva Era cuentan con toda una sección de "medicina alternativa" en todas las farmacias. Y muchos defensores de la Ilustración, temerosos de que los llamen intolerantes, se callan y aceptan la situación. El resultado es que el entendimiento global de la ciencia se contamina poco a poco.

Si se quiere un ejemplo de esta nueva seudociencia, no hay más que revisar la nueva película What the Bleep Do We Know?, tediosa y ofensiva a la inteligencia, que ha tenido un éxito inesperado en Estados Unidos. Marlee Matlin representa a una mujer que vive un día extraño; conoce a un muchacho capaz de raras proezas físicas, quien le pregunta: "¿A qué profundidad quieres llegar en el hoyo del conejo?"

La cinta pretende ser un estudio serio de las implicaciones filosóficas de la física cuántica, y la historia de Matlin se alterna con entrevistas con personas que parecen ser científicos. Al principio se limitan a señalar algunos de los conocimientos extraordinarios que han surgido del estudio de la materia a nivel cuántico (submolecular). Pero poco a poco el filme comienza a hacer extrapolaciones anticientíficas (y absurdas); los "científicos" se ponen a asegurar que los descubrimientos de la física cuántica ofrecen pruebas de gran cantidad de fantásticas afirmaciones de la Nueva Era. Dicen que uno puede caminar sobre el agua si tan sólo "lo cree con cada fibra de su ser".

Richard Dawkins, científico de verdad, resume las premisas de la película: "La física cuántica es profundamente misteriosa e incomprensible. La espiritualidad oriental es profundamente misteriosa e incomprensible. Por lo tanto, deben estar diciendo lo mismo". Por desgracia la reacción de Dawkins es una excepción; muchos periódicos han elogiado la cinta como un "brillante estudio centífico".

Bueno, sí, puedo uno pensar, es una película tonta, pero, ¿qué daño puede causar? Por sí misma, muy poco. Pero lleva todas las marcas de la nueva seudociencia. Una táctica típica es aprovechar un vacío de conocimiento científico para llenarlo con afirmaciones basadas en la fe. Por ejemplo, los geólogos han descubierto un vacío en el registro de fósiles que hace difícil explicar cómo se desarrolló la evolución durante ciertos periodos. Los neocreacionistas se aferran de allí para sostener que eso "prueba" que no hubo evolución. (Aunque parezca increíble, más de 40 por ciento de estadunidenses les creen.) Los de la Nueva Era hacen lo mismo con los vacíos de la física cuántica.

En el caso de la espiritualidad de la Nueva Era, poco daño físico se ha hecho. Unos cuantos ingenuos compran "medicinas alternativas"; otros acaban empapados y avergonzados en el fondo de un río después de tratar de caminar sobre él. Incluso en el caso del creacionismo es difícil mostrar daño sustancial. A algunos niños los privan de recibir verdadera educación científica y les enseñan puras mentiras, pero nadie ha muerto por eso.

Sin embargo, la inacción de los defensores de la Ilustración ante esta erosión de la ciencia sí conduce a muertes en algunos de los países más pobres del mundo. A partir de la década de 1970 y del ascenso del posmodernismo se ha vuelto popular ver a la ciencia como un sistema imperialista occidental, ni mejor ni peor que otras "formas indígenas de conocimiento". Algunos gobernantes de países en desarrollo se han tomado en serio esa noción, y las víctimas son sus propios ciudadanos. El presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, ha adoptado con entusiasmo esta retórica, atacando la "hegemonía" de la ciencia occidental y asegurando que es "colonialista" decir que el VIH causa el sida. Se ha apegado a un científico llamado Meter Duensberg, quien sostiene que el sida es causado por la pobreza y no puede ser transmitido mediante el sexo heterosexual. ¿El resultado? Ahora nacen más de 70 mil niños cada año en Sudáfrica con VIH... una gran victoria contra el imperialismo.

De manera similar, el fundamentalista Partido Bharatiya Janata (PBJ), que gobernó India de 1998 a 2004, promovía con intensidad lo que llamaba "ciencia védica", la cual asegura que todo conocimiento científico puede encontrarse en los textos sagrados hindúes que fueron revelados "en un relámpago" hace más de un milenio. Las mejores técnicas científicas no son la experimentación y la verificación, sino el yoga y la meditación. En otras palabras, no es ciencia, sino religión. En consecuencia, los sistemas de predicción de sismos del país se alejaron de los métodos científicos hacia las prácticas "védicas". El Departamento de Salud invirtió millones de dólares en la investigación, desarrollo y venta de orina de vaca como tratamiento para la tuberculosis y el sida.

Esta inyección de multiculturalismo y relativismo en la ciencia no ha causado mayor daño a los privilegiados occidentales, que se vuelven hacia la medicina de verdad cuando enferman de gravedad. Pero ha sido un desastre en los países pobres.

Dawkins es quien mejor ha ridiculizado este relativismo, al decir simplemente: "La ciencia funciona. Una tribu africana puede creer que la Luna es un viejo cacharro lanzado al cielo, pero eso no nos lleva a la Luna. La ciencia sí. Señálenme un relativista a 10 mil metros y les enseñaré un hipócrita".

Sin embargo, cada vez menos personas parecen capaces de discernir la diferencia entre la ciencia y la seudociencia. Las personas que se embadurnan el rostro con "medicinas alternativas" no son más científicas que Thabo Mbeki o el PBJ. Los posmodernistas que desdeñan la ciencia han popularizado una falsa igualdad entre la sensatez y la tontería, la cual ha remplazado la igualdad verdadera de todas las personas ante el rigor del método científico, que no es "occidental": pregunten si no a los árabes, que fueron sus precursores, o a las decenas de millones de personas de Africa cuyas vidas han sido salvadas por la erradicación científica de la viruela.

Pero si los del mundo desarrollado no pueden resistir el ascenso de las pamplinas de la Nueva Era y el neocreacionismo, y aun si decimos que todo es relativo, ¿qué esperanza pueden tener personas que se encuentran en circunstancias más desesperadas contra sus propios charlatanes anticientíficos?

*Periodista y dramaturgo británico. Es columnista del diario The Independent y de la revista Attitude, la principal publicación gay británica. En 2003 recibió el premio Press Gazette -considerado el Pulitzer británico- como Periodista Joven del Año.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

http://www.jornada.unam.mx/2005/jun05/050601/a03a1cie.php