jueves, 21 de octubre de 2010

El Tea Party creacionista

Fuente: http://cnho.wordpress.com/2010/10/21/el-tea-party-creacionista/#more-15348

El “Tea Party” fue movimiento anti colonialista de finales del siglo XVIII llamado Motín del té de Boston o (“Boston Tea Party” en inglés), en el que sus participantes protestaban por la aprobación de los impuestos al té sin tener representación en el parlamento Británico. La escaramuza se inició cuando unos colonos subieron a un buque cargado de té y lanzaron por la borda todo su cargamento. A este motín siguieron altercados que acabaron con el ajusticiamiento de un pequeño número de sus participantes. Son muchos los historiadores que afirman que este acto fue la mecha que inició el movimiento de independencia de los colonos estadounidenses.

Una corriente del partido republicano de los EEUU, formado en su mayoría por ultraconservadores, han tomado ese nombre para manifestar su oposición a la política fiscal que está llevando a cabo la administración Obama, y pretende, al igual que hicieron los colonos con los ingleses, echar fuera de la Casa Blanca a su actual inquilino. Dentro de este movimiento encontramos nombre ilustres de la ultraderecha estadounidense y líderes de movimientos fundamentalistas religiosos que ya han manifestado en público que están de acuerdo con la enseñanza del creacionismo en las escuelas públicas de su país.

A finales de 2002 los creacionistas irrumpieron con una nueva estrategia llamada “enseñanza crítica de las ciencias”. Tras comprobar que sus anteriores estrategias de enseñar creacionismo o diseño inteligente en clase de ciencias fue impedido repetidas veces por los distritos electores o el tribunal supremo, al considerar que eso significaría enseñar religión, lo que es anticonstitucional en los EEUU, cambiaron de estrategia: ahora intentan hacer ver que la evolución es una teoría en crisis, apenas apoyada por los científicos, con muchas voces críticas y que no tiene el rigor científico adecuado.

Esta estrategia es utilizada en un planteamiento que han disfrazado de “libertad académica”. Desde el año 2002 se han intentado introducir más de 30 propuestas anti-evolución en diferentes estados: 9 en Alabama, 3 en Oklahoma, 1 en Maryland, 3 en Nuevo México, 4 en Missouri, 2 en Florida, 2 en Louisiana, 2 en Michigan, 3 en Carolina del Sur, 1 en Iowa, 1 en Texas y 1 en Kentucky. Solamente una de ellas, en Luoisina, fue aprobada y promulgada.

La ley aprobada en Louisina permite a los consejos escolares a:
"asistir y ayudar a los profesores, directores y otros administradores docentes a crear y fomentar un ambiente dentro de las escuelas de enseñanza pública primaria y secundaria que promueva el pensamiento crítico, el análisis lógico y abra una discusión objetiva de las teorías científicas que se estudien"

Eso a primera vista parece algo estupendo, de hecho es lo que se hace en clase de ciencias, analizar críticamente las diferentes teorías. Pero la sola mención al espíritu crítico es lo que hace sospechar, ya que precisamente los fundamentalismos religiosos intentan que la enseñanza se lo más acrítica posible, al menos con su forma de pensar.

Para que todo encaje hay que irse a la letra pequeña de la ley (como casi siempre) y comprobar qué es lo que hay analizar críticamente: “la evolución biológica, el origen de la vida, el calentamiento global o la clonación humana”. Marcar estos temas denota claramente que el componente de la crítica deja de ser científico para ser religioso-político. Y mucho me temo que si los participantes en este “Tea Party” llegan al poder esta legislación empezará a aprobarse por la vasta geografía norteamericana.

lunes, 18 de octubre de 2010

Entrevista al creador del Monstruo de Espagueti Volador

Fuente: http://noticias.lainformacion.com/arte-cultura-y-espectaculos/internet/intentaron-echarme-de-mi-casa-por-crear-el-monstruo-del-espagueti-volador_FjcrE2ajWjCowTTOUIOo67/

Bob Henderson, fundador del movimiento “pastafari”, sigue creyendo en el humor como arma contra el fundamentalismo religioso. Su broma sobre un dios con forma de espagueti le ha dado algunos problemas, pero se ha convertido en uno de los fenómenos más populares de internet.

Todas las semanas Bob Henderson recibe unos 20 correos electrónicos con fotografías del Monstruo del Espagueti Volador (FSM). En las imágenes, la criatura aparece en la fachada de un edificio, en un cuadro de la Última Cena o emergiendo de entre las nubes. Se trata de supuestos avistamientos que sus seguidores le envían para su web (venganza.org) y que componen una extravagante parodia de la religión.

La historia comenzó en el año 2005, cuando Henderson, entonces estudiante de Física de 25 años, se enteró de que Kansas se planteaba equiparar las afirmaciones pseudocientíficas del Diseño Inteligente con la teoría de la Evolución. En una carta cargada de ironía, Henderson aseguraba que él y otros muchos creían en un dios con forma de plato de espagueti con albóndigas y solicitaba al Consejo de Educación que su religión, bautizada como “pastafarismo”, también fuera enseñada en las escuelas.

La idea era tan disparatada y provocadora que no tardó en extenderse por la red. Cuatro años después, el movimiento se ha convertido en la respuesta más divertida a las tesis “creacionistas” y en una seña de identidad para los que se oponen al integrismo religioso. Sus seguidores se visten de piratas cuando llega la ocasión, terminan sus correos con un solemne “Ramen!” (en lugar de Amen) y siguen con fingida devoción el estrafalario “Evangelio Pastafari”.

Pero no todo han sido ratos divertidos. Henderson también ha tenido que enfrentarse a muchos fanáticos, que le enviaban correos insultantes y hasta intentaron hacerle daño en su vida personal. Aún así, sigue considerando que hay que tomarse las cosas con humor.

Pregunta: Cuando miras atrás y ves el fenómeno que has creado, ¿qué piensas?

Respuesta: Tengo muchas sensaciones. La mayor parte del tiempo sigo sorprendido por lo sucedido, la cantidad de gente que se ha unido al movimiento y la comunidad que se ha creado. Me alegra que sigamos siendo un grupo pacífico y de gente con la mente abierta.

P. Cuatro años después, ¿el Creacionismo sigue siendo igual de fuerte en Kansas y en Estados Unidos?

R. Kansas es un mundo aparte. Hay un montón de creacionistas en la Administración que consideran que tienen el deber divino de promover sus creencias. Lo que nosotros vemos tan obvio- que la religión no debe mezclarse con el gobierno y las escuelas – no es tan obvio para los fanáticos religiosos. Todos los argumentos razonados del mundo no van a convencerles. Debemos seguir atentos.

P. Después de tu experiencia, ¿consideras que el humor es una buena arma para combatir el fanatismo religioso?

R. Nada va a convencer a los chiflados. El humor a su costa puede que les envalentone un poco, quizás les haga sentir como víctimas. Pero hay mucha verdad en el humor, arroja luz a la situación. No hay nada malo en ridiculizar a alguien con un punto de vista ridículo.

P. ¿Cuántos “pastafaris” calculas que hay en el mundo a día de hoy?


R. Es difícil de estimar, no tengo un registro de miembros, pero calculo que hay unas 80.000 personas que se han referido a sí mismas en algún momento u otro como “pastafaris”. Y hay muchos más que apoyan el movimiento.

P. ¿Qué les dirías a aquellos que consideran que estáis ridiculizando la religión?

R. Bueno, creo que hay algo de verdad en eso. Pero, qué importa. Hay muchos aspectos escandalosos sobre la religión.

P. ¿Te has arrepentido alguna vez de haberte convertido en esta especie de “mesías”?


R. Sí. Ha sobrepasado mi vida, ya no tengo escapatoria. Algunas veces me siento muy quemado con todo esto. Pero mientras la gente quiere continuar lo haré lo mejor que pueda.

P. ¿Sigues recibiendo correos amenazantes?

R. Ya no recibo tantos como al principio, solo unos cuantos a la semana. No les doy importancia, no me molesto salvo que se trate de algo personal. Una vez quisieron echarme de mi casa por todo este asunto. Un tipo me localizó y trató de que me echaran de mi apartamento.

P. ¿Quién era y qué quería?

R. No tengo ni idea de quién era. Habló con mi casero un montón de veces para decirle que yo había montado una secta. Todo se arregló después de algunas explicaciones.

P. ¿Cuántas personas te envían fotos de sus avistamientos del Monstruo del Espagueti Volador?

R. Probablemente recibo unos 20 avistamientos cada semana. Mis favoritos son siempre aquellos que la gente se encuentra, no planeados. Me gusta ver al FSM en la naturaleza.

P. ¿Qué cambiaría si el Pastafarismo se convirtiera en la religión mayoritaria en el mundo?


R. No estoy seguro de querer que el Pastafarismo crezca más de lo ya ha crecido. Muchas veces una organización crece tanto que se hace imposible de manejar sin empleados. Y una vez que el dinero entra en escena, se pierde mucha credibilidad. Ahora estamos en ese punto: necesitamos más organización y eso es muy difícil sin recursos.

P. Pero ganasteis algo de dinero con la publicación del “Evangelio Pastafari”, ¿no?

R. Sí, el libro produjo algunas ganancias. Pero todo se va a dedicar a conseguir nuestro barco pirata.

P. ¿Hay algún aspecto pendiente en vuestra causa?


R. A menudo me siento contrariado porque creo que deberíamos hacer más para conseguir más cosas. Todavía no tenemos nuestro barco pirata y el gobierno de EEUU no nos ha concedido la condición de grupo exento de impuestos. Son mis dos máximas prioridades de cara al futuro.

P. ¿Qué estabas pensando cuando escribiste la primera carta al Consejo de Educación de Kansas? ¿Qué te inspiró a la hora de pensar en espaguetis?


R. Le suelo decir a la gente que tuve una visión. No tengo ni idea de dónde vino la idea.

P. La iglesia del Espagueti Volador española ha dejado de existir, ¿cuál es tu mensaje para los pastafaris españoles?

R. Me gustaría que la iglesia del FSM creciera en España.

P. ¿Te ha dicho el Espagueti Volador qué debemos hacer frente a la crisis económica mundial?

R. Creo que Él trata de no meterse en política.

jueves, 7 de octubre de 2010

Orinoterapia: la terapia del reciclado uréico.

Extraido de: http://cnho.wordpress.com/2010/10/07/orinoterapia-la-terapia-del-reciclado-ureico/#comments

Sin duda alguna la colección de remedios «naturales» que nos ofrecen las denominadas «medicinas alternativas» es extensísimo. Algunos son francamente apetecibles independientemente de su posible eficacia, como puede ocurrir con la aromatoterapia o la talasoterapia. Sin embargo, otras soluciones resultan indudablemente más desagradables, como el llenarnos el cuerpo de agujas o, en el caso que presentamos hoy, beberse uno sus propios orines.

Y es que en eso precisamente consiste la «Orinoterapia», término que hace referencia a una práctica cuyos defensores atribuyen a las medicinas Ayurveda, Kampō y china tradicional (toda buena terapia alternativa que se precie debe poder presumir de un origen milenario) y que afirma que la ingestión o aplicación externa de la propia orina puede sanar multitud de dolencias.

En las numerosas webs sobre terapias y medicinas alternativas que tratan esta panacea es posible encontrar las explicaciones más descabelladas que nos podamos imaginar, como también suele ser ley en las pseudociencias. Vamos a intentar resumir en que se basa y si existe algún fundamento real para confiar nuestra salud a este líquido amarillento que excretamos diariamente.

La Orinoterapia consiste en hacer ingerir, o aplicar tópicamente al enfermo una dosis de su propia orina, basándose en el principio fundamental de que la orina no es un producto de desecho y por lo tanto no contiene tóxicos, sino productos beneficiosos que el cuerpo expulsa por alguna extraña razón.

¿Desecho o agua de la vida?

Vayamos por partes: ¿es cierto que la orina no es un producto de desecho? ¿En que se basa tal afirmación? Algunos textos orinoterapeúticos llegan a argumentar que “la orina no es un desecho porque no viene por los intestinos, sino un filtro de la sangre de constitución similar al suero sanguíneo y al líquido amniótico”.

Aquí ya encontramos un primer y serio despropósito. Según estos «terapeutas», todos los desechos del organismo viajan por los intestinos, es decir, se expulsan en forma de excrementos. Por lo tanto, y según esta particular concepción de la fisiología humana, la orina, el sudor o los gases espirados a través de los pulmones no son ni tóxicos ni desechables, dado que no viajan por los intestinos.

Fundamentalmente, nuestro cuerpo precisa de tres tipos de aportes externos: nutrientes, agua y aire. A partir de ellos se obtienen los elementos necesarios para el crecimiento, renovación y funcionamiento del organismo. Los nutrientes nos aportan elementos básicos para construir los variadísimos componentes estructurales y funcionales del cuerpo, así como moléculas que son usadas como combustible para la obtención de la energía necesaria en todos los procesos orgánicos. El agua resulta un elemento indispensable tanto para mantener los niveles adecuados del líquido corporal (extra e intracelular) como por su participación en numerosos procesos. Por último, el aire nos proporciona el oxígeno necesario para quemar aquellas moléculas que habíamos ingerido con la alimentación y así poder cubrir los requerimientos energéticos.

Un primer problema al que nos enfrentamos como seres vivos es que no podemos aprovechar la mayor parte de estructuras preexistentes. Por ejemplo, para fabricar pelo no basta con comer pelo de mamífero: nuestro organismo no puede utilizarlo directamente; de igual forma, no podemos comer sesos para renovar las neuronas de nuestro sistema nervioso ni riñones para mantener los propios. Aún más, la mayor parte de las macromoléculas (proteínas, azúcares y grasas) tampoco pueden ser utilizadas directamente: no podemos beber sangre de un congénere para aprovechar su hemoglobina.

Como animales heterótrofos que somos, necesitamos ingerir materia orgánica procedente de otros seres vivos, pero no para utilizarla directamente, sino para descomponerla en elementos más simples (aminoácidos, monosacáridos, lípidos simples, elementos minerales, etc.). A través de algunas de estas rutas de degradación (proceso que globalmente se conoce como catabolismo), se obtiene energía que se almacena químicamente (en moléculas como el ATP) para poder ser utilizada posteriormente. Las moléculas sencillas obtenidas son las que se utilizan como ladrillos para construir nuestras propias macromoléculas. Utilizando uno de los ejemplos anteriores, la hemoglobina de nuestra sangre se sintetiza a partir de las instrucciones contenidas en nuestro ADN, utilizando como materiales aminoácidos individuales bien producto de la degradación de proteínas ingeridas con la dieta, bien producto de otra síntesis previa a partir de moléculas aún mas sencillas; la energía utilizada será aquella que obtuvimos mediante los procesos catabólicos.

La primera parte de este trabajo se lleva a cabo en los aparatos digestivo y respiratorio, que son los encargados de introducir en el cuerpo los nutrientes, el agua y el aire. Ahora bien, un segundo problema que tenemos es la eficiencia de ambos aparatos, lo que por ejemplo nos lleva a expulsar con cada espiración una buena cantidad de oxígeno que no ha llegado a penetrar en el torrente sanguíneo o a eliminar con las heces toda la celulosa ingerida, al no ser capaces de digerirla. Estos excedentes son expulsados, bien con la espiración en el caso del aparato respiratorio, bien con las heces a través del aparato digestivo.

¿Significa esto que llevan razón los orinoterapeutas cuando dicen que los desechos son únicamente aquellos materiales que circulan por los intestinos? En absoluto, como podemos ver fácilmente.

Todo lo que conseguimos incorporar no puede ser aprovechado: con el aire no solamente introducimos oxígeno, sino también nitrógeno y en menor cantidad, vapor de agua, dióxido de carbono, gases nobles, polvo, humo y contaminantes. De igual forma, la comida y el agua suele incorporar, además de los elementos no digeribles como la celulosa antes mencionada, productos no utilizables e incluso tóxicos.

A esto hay que sumar que los procesos del metabolismo celular, a partir de los materiales y oxígeno obtenidos mediante los mecanismos anteriores, generan más productos de desecho, la mayor parte peligrosos si se acumulan en las células, la sangre o el líquido intersticial. Los dos productos tóxicos principales que se producen en el metabolismo son el dióxido de carbono y los derivados del nitrógeno producidos por la degradación de las proteínas.

La acumulación de CO2 en el organismo produce rápidamente una elevada toxicidad, por lo que se precisa su eliminación a medida que se va produciendo. Los derivados del nitrógeno, fundamentalmente amoniaco, a diferencia de las grasas y los carbohidratos, no dispone de un almacén donde puedan depositarse los excedentes del metabolismo. El amoniaco es altamente tóxico, aún en bajas concentraciones, por lo que precisa ser convertido de forma prácticamente inmediata en otro producto que pueda ser expulsado del organismo y evitar así la intoxicación del individuo. En el ser humano, los derivados del nitrógeno se convierten en urea, que es relativamente inocua, y que requiere estar disuelta en agua. Otros animales que viven en medios con menor aporte hídrico utilizan el ácido úrico, que puede ser excretado de forma más concentrada.

El mecanismo de eliminación de este tipo de residuos se denomina excreción, y los dos órganos fundamentales son los pulmones y los riñones, a través de los cuales nos deshacernos del CO2 y los derivados nitrogenados, respectivamente. El hígado, que expulsa al intestino otros residuos tóxicos del metabolismo y las glándulas sudoríparas, son también órganos partícipes en la excreción.

Por lo tanto, los desechos orgánicos no solo son expulsados a través del intestino, sino también mediante la respiración, la orina y, en menor medida, el sudor.

Formación y composición de la orina

El papel de los riñones en la excreción de residuos metabólicos es importantísima, labor a la que se suman otras no más prescindibles, como el mantenimiento del equilibrio hídrico y de la concentración de sales en el organismo. El mecanismo de excreción es muy diferente del de eliminación de heces por el tracto intestinal, que libera sustancias que en realidad nunca estuvieron dentro del cuerpo en sentido estricto. La eliminación de sustancias de la sangre es un proceso muy selectivo de control, análisis, selección y rechazo de elementos.

La unidad funcional del riñón es la nefrona, constituida por un acumulo de capilares denominado glomérulo y un tubo largo y estrecho, el túbulo renal. El túbulo renal se origina como un bulbo llamado cápsula de Bowman y está constituido por una parte proximal y una distal, separadas por el asa de Henle.

La sangre entra en la nefrona a través de una arteriola que conduce hacia el glomérulo. El líquido es forzado a salir a través de la pared del capilar hacia el interior de la cápsula de Bowman por el efecto de la presión sanguínea (proceso llamado filtración). A medida que el líquido viaja a través del tubo, la casi totalidad del agua, iones y otras sustancias útiles son recuperadas hacia el torrente circulatorio a través de los capilares peritubulares. Otras sustancias son secretadas desde los capilares hacia la luz de los túbulos; este proceso es lo que se denomina secreción, y muchos antibióticos son eliminados así del cuerpo, como la penicilina. Bajo la influencia de la hormona antidiurética, el líquido es concentrado a nivel del conducto colector por difusión del agua hacia fuera de la luz. Esta es la última fase de la formación de la orina, llamada reabsorción, donde la mayor parte del agua y de los solutos que entraron en el túbulo por el proceso de filtración son transportados nuevamente hacia el torrente circulatorio por las células de las paredes tubulares mediante transporte activo. Los restantes materiales de desecho y el agua abandonan la nefrona y pasan a la pelvis renal. A partir de ella, la orina gotea de forma constante hacia el uréter y la vejiga, órgano que almacena la orina hasta que es excretada del cuerpo a través de la uretra.

De esta forma, el riñón realiza una labor de filtración y posterior reabsorción para asegurar la excreción de desechos y excedentes de agua e iones, así como la recuperación de los materiales útiles.

Ingiriendo desechos

Así pues, nuestro organismo expulsa tanto lo que no ha sido capaz de aprovechar (el oxígeno de aire expirado o los nutrientes no absorbidos en el tracto respiratorio), como los excedentes y tóxicos producto del metabolismo (CO2, amoniaco, etc.). De esto se desprende que tanto en el aire espirado como en la heces y en la orina existen algunos productos utilizables, junto con otros que representan una alta toxicidad si se acumulan en el organismo.

De igual forma, en las aguas residuales encontramos productos útiles: agua, aminoácidos o sales minerales que podrían ser aprovechados por nuestro cuerpo. Pero a nadie se le ocurriría beber del colector de una depuradora pensando que tal ingestión es beneficiosa. Veamos en que se basan los principios de la Orinoterapia para que pudiéramos pensar que lo que a nuestro organismo le cuesta un gran trabajo excretar se trata en realidad de un líquido vital, sanador y totipotente que eliminamos por error. Para ello, analizaremos algunas de las afirmaciones más comunes que se encuentran en estos tratados de medicina alternativa.

La Orinoterapia consiste en dar al enfermo una dosis de su propia orina, a manera de autovacuna, dado que la orina no es un desecho (no viene por los intestinos), sino un filtro de la sangre de constitución similar al suero sanguíneo y al líquido amniótico”

Esta frase representa un total disparate. ¿Que significa eso de autovacuna?. Vamos a ver, una vacuna consiste en enfrentar al sistema inmune un componente orgánico extraño para que desarrolle anticuerpos de defensa. No podemos vacunar con sal o con potasio, simplemente porque ni la sal ni el potasio inducen una respuesta inmune. Aún menos podemos “vacunar” con productos propios aunque sean orgánicos, dado que el sistema inmune no los reconoce como extraños (salvo en el caso de las enfermedades autoinmunes, en cuyo caso sería algo así como echar más leña al fuego).

Por otro lado, la orina no tiene la misma composición que el plasma sanguíneo y el líquido amniótico. La orina está formada por un 96% de agua, con cerca de un 2% de urea (20-30 gr/l), 15 gr/l de sales inorgánicas y pequeñas cantidades de otros compuestos orgánicos como ácido úrico, creatinina y pigmentos. Por el contrario, el plasma sanguíneo presenta una gran cantidad de proteínas (6-8%), glucosa (0,7-1,45 g/l) , una menor concentración de sales inorgánicas (<1%),>

Esta composición es la que cabría esperar al tratarse la orina de un filtrado de las sustancias de desecho de la sangre. Así, la orina no presenta prácticamente proteínas ni glucosa, mientras posee una alta concentración de urea. Por el contrario, el plasma y el líquido amniótico presentan poca cantidad de urea (dado que esta se elimina por la excreción) y cantidades importantes de proteínas y glucosa.

“Al filtrarse la sangre en nuestro organismo y producirse la orina, se eliminan sobrantes de hormonas, enzimas y aminoácidos que pueden ser aprovechados por el cuerpo”

Como hemos visto anteriormente, esta afirmación es otro completo disparate. Las proteínas prácticamente no existen en la orina (por encima de 80 mg/l o 140 mg en la orina de 24 h. se considera patológico y se conoce como proteinuria).

“El uso de orina como medicamento es una práctica segura, sin riesgo alguno y de rápida efectividad”

Beber orina en pequeñas cantidades probablemente sea inofensivo, pero la ingesta de dosis mayores puede producir serios problemas al aumentar la cantidad de tóxicos y productos de desecho que precisamente el cuerpo está tratando de eliminar. Beber cantidades importantes puede producir efectos secundarios negativos, como diarreas, fatiga, fiebre y dolores musculares. Con respecto a la efectividad, solo cabe destacar que no hay evidencia científica alguna sobre el valor terapéutico de la orina.
La orinoterapia se emplea para la cura de enfermedades es casi omnipotente, desde reumatismos y enfermedades crónicas hasta cáncer, diabetes y otras enfermedades «incurables»”

Esta afirmación ya descalifica por si sola al resto de argumentaciones posibles. De nuevo nos encontramos ante una panacea, capaz de curar desde un resfriado hasta el cáncer. Por supuesto, sin decir cómo es capaz de eliminar a las células cancerígenas respetando las células sanas o cómo puede impedir que el sistema inmune ataque nuestras propias articulaciones en una artritis reumatoide.

“Muy buena, con ella se elimina el cansancio, y se recupera la potencia y sensibilidad sexual”

Salvo en los casos de adicción a la lluvia dorada, no estaría mal que explicaran cómo un remedio contra el cáncer además puede curar la impotencia.

“La orina: ¿es algo sucio? Nada de eso, es un producto de nuestra sangre y del propio cuerpo, el elemento más cercano a nuestro cuerpo, por eso no provoca ningún rechazo con presencia, -por ejemplo- de alergias, aunque tenga algunos deshechos o algunas infecciones, porque la orina es un ser vivo.”

Esto va mejorando, valiente colección de despropósitos. La orina es un ser vivo, aunque tenga infecciones no provoca rechazo y es el elemento más cercano a nuestro cuerpo. Sin comentarios…

“Los deshechos de la orina no son tóxicos ni venenosos, sino el Agua de la Vida, como dice La Biblia.”

¿Como van a ser tóxicos, por dios? son desechos de los buenos, lo que pasa es que el cuerpo los desecha porque está agilipollado. Además, si lo dice la Biblia, ¿que más da lo que una panda de ateos publique en Science?

“Infección: en el caso de las infecciones renales de vejiga o de vagina, puede que la orina tenga algún agente infeccioso, pero en cantidad muy baja; antes que un problema para la salud, esta poca cantidad actúa como autovacuna y combate y controla bien la gran infección que padece la gente.”

Genial esto de la medicina alternativa: por un lado critican las vacunas porque te meten microorganismos atenuados, y por otro aplauden beber orines llenos de bacterias o de virus plenamente activos. ¿Esto es a lo que se llama doble rasero o, simplemente, doble inconsciencia?. Por otro lado, dos frases más arriba habían afirmado que la orina no produce rechazo aunque tenga “algunas infecciones” ¿en qué quedamos?

“También debemos considerar el caso del feto el cual crece dentro de una bolsa en el útero llamada Amnión. Él crece tomando diariamente líquido amniótico que es una mezcla de la secreción amniótica y la orina del feto, hecho más que suficiente para argumentar que la orina no es algo sucio. Si Dios prepara las condiciones más sanas y favorables para que nazca una nueva vida: ¿cómo sería posible poner fetos en el mar de orina? Dios sabía que la orina es Agua Sagrada”

Con la iglesia hemos topado… nada más que añadir. Pasamos a otra fuente.

“Al tener memoria las células y por tanto también las de la orina de los estados de salud y enfermedad de nuestro cuerpo, su reintroducción (feedback) en nuestro organismo, actúan homeopáticamente con alta precisión en la dosificación y prescripción del remedio adecuado. El sistema inmunitario prescinde de las dosis sobrantes, para reutilizarlas luego si se vuelven a necesitar.”

Vamos a ver. En primer lugar, las “células con memoria” que conocemos son los linfocitos T de memoria, que no se excretan con la orina salvo enfermedad. En segundo lugar, ya tenemos linfocitos T de memoria en nuestro sistema, ¿que narices van a hacer unos pocos más por muy homeopáticos que sean, y encima acompañados de urea, bacterias y otros tóxicos?. En cuanto a que el sistema inmunitario prescinde de las dosis sobrantes para reutilizarlas cuando las vuelva a necesitar, ¿quiere decir este individuo que el sistema inmune excreta los linfocitos T de memoria que no se están utilizando, confiando en que el organismo se beba su orina cuando los vuelva a necesitar?. Esto es surrealista.

Lo mismo ocurre con otras substancias que los orinoterapeutas citan como presentes en la orina en pequeñas cantidades: vitaminas, hormonas y un largo etcétera que se suponen son un “excedente” que al ser ingerido cura hasta el cáncer de mama. Esto es un total absurdo: si sufrimos por ejemplo una pérdida de proteínas por una patología (como un fallo renal), por mucho que las volvamos a reintegrar en el sistema, seguirán escapando hasta que solucionemos el problema. Si, por el contrario, la excreción pudiera considerarse norma, y se tratara realmente de excedentes, ¿no sería más sencillo seguir alimentándonos normalmente para introducir los nutrientes necesarios que bebernos nuestros orines para recuperar una ínfima cantidad de lo que perdimos ayer?.

Se han demostrado en varios estudios que el ácido úrico de la orina juega un papel importante para reproducir y activar el DNA de las células (ácido desoxyribonucleico, que es la sustancia de los genes) y que también tiene la propiedad de rejuvenecer los órganos.

Como no iba a salir el DNA de las células (no va ser el DNA de las piedras, mira éste…) en otra serie de despropósitos. El ácido úrico no activa ni reproduce el DNA, sino que es un producto final de la degradación de las purinas, componentes del DNA y es excretado con la orina. El ácido úrico tiene papel antioxidante, que es algo diferente. Lo que sí estimula es la inflamación y la respuesta inmunitaria cuando en altas concentraciones el ácido úrico cristaliza, formando así la base de la enfermedad conocida como Gota.

Y claro, ya que “activa” el DNA, como no va a rejuvenecer pulmones, timo y lo que se tercie…

Así podríamos seguir hasta el infinito, incluyendo atribuciones que ya pasan al campo del esoterismo y la espiritualidad, como las afirmaciones de que beber tus orines te ponen en contacto íntimo contigo mismo (y tan íntimo), entras en armonía con el universo o recibes la sagrada agua de la vida universal. Cosas que darían risa por lo patético, si no fuera por párrafos como éste, que inducen más a la querella criminal que a la ironía:

El cáncer ya no es una enfermedad especial, sino que es muy común. A pesar de todo, también queremos poner énfasis en que estas enfermedades se curan muy bien, para que los enfermos y sus familiares no pierdan la fe y esperanza en la recuperación final [...] Mínimo dos litros para cáncer, es un método decisivo para curar el cáncer. Sí puede, un galón o dos galones diarios. Lo que salga desde la mañana hasta la noche, siempre con dos litros de la ínfusión de plantas seleccionada por el examen bioenergético y el ayuno integral. Sí cumple esta tarea con otros tratamientos en la casa, la gran mayoría de los cánceres van a desaparecer dentro de 1-6 semanas. El ayuno es otra clave muy importante para eliminar el cáncer.

Así que tranquilo, si te han diagnosticado un cáncer de páncreas, ni siquiera vuelvas al oncólogo: bébete tus meados y en un mes como nuevo, y de paso sin artritis y con el cutis con una niña de 15 años, y todo por el mismo precio.

No creo que sea necesario seguir. Tenemos todos los componentes más típicos y definitorios de cualquier pseudociencia: un remedio antiquísimo utilizado por los antiguos chinos/hindúes/sumerios y no reconocido por occidente ni la medicina “oficial”, una falta total de justificación del mecanismo de funcionamiento, salvo rocambolescas explicaciones sin sentido, una facilidad pasmosa en su aplicación sin necesidad alguna de conocimientos de biología ni medicina, un espectro amplísimo, capaz de curar desde un resultado hasta un cáncer de páncreas y una intervención de factores sagrados, esotéricos y espirituales que conforman el halo de misterio necesario.

Blanco y en botella: leche.

domingo, 3 de octubre de 2010

Diferencias entre disidencia, negacionismo y magufada

Extraido de: http://cnho.wordpress.com/2010/09/30/diferencias-entre-disidencia-negacionismo-y-magufada/

Dejando de lado que negacionista y magufo son dos palabras no admitidas por la Real Academia Española de la lengua, aunque de uso común tanto en publicaciones como en Internet, pienso que no son sinónimos, sino que esconden diferentes realidades. Además mientras una de las tres posturas puede ser útil las otras dos esconden características anti-científicas. Echemos un vistazo lo que representa cada término.

Los disidentes suelen ser personas que saben de lo que hablan, ocupan cargos académicos y son especialistas en el tema que disienten. Investigan para probar sus hipótesis, y si el camino experimental es complejo plantean los protocolos experimentales para el futuro. Aunque la comunidad científica disienta de estas personas son respetados en su área de conocimientos. Sus trabajos acaban preferentemente en revistas científicas de revisión por pares. Hay muchos ejemplos de científicos que son o han sido disidente, a bote pronto puedo recordar a Robin Warren y Barry Marshall (ambos premios Nobel de medicina) que fueron disidentes sobre el motivo que provocaba la úlcera y el cáncer estomacal. Ellos opinaban que no existían motivos psicosomáticos sino que todo era consecuencia de una infección por parte de la bacteria Helicobacter pylori. Consiguieron demostrar experimentalmente que estaban en lo correcto. Otra persona que fue disidente del VIH fue Peter Duesberg, el cual negaba la existencia del virus VIH para posteriormente pasar a no negar su existencia pero sí su responsabilidad en el SIDA. Esta disidencia fue escuchada durante bastantes años hasta que la carga de evidencias fue tan abrumadora que pasó al negacionismo.

Los negacionistas también saben de lo que hablan (aunque en ocasiones de forma superficial), pero han perdido perspectiva del tema que tratan. O bien no están al corriente de los últimos trabajos realizados en el tema, o bien quedan anclados machaconamente en una disidencia refutada. Algunos de ellos son académicos, aunque es frecuente que lo sean en áreas completamente diferentes a las que abarca su negacionismo. No investigan en el tema y sólo se dedican a escritos teóricos, en el mejor de los casos. Eluden todos los resultados experimentales que contradicen su postura y dan credibilidad a hipótesis que carecen de evidencia experimental que la sustente. En ocasiones la motivación hay que buscarla en ámbitos alejados de la ciencia como puede ser la política o la religión. P. Duesberg forma parte ahora de los negacionistas del SIDA y el grupo de Perth de los negacionistas del VIH. También podemos incluir a doctores en biología que por motivaciones religiosas niegan la evolución o historiadores que afirman que los nazis no efectuaron un genocidio planificado a gran escala.

El magufo sin embargo no suele tener los conocimientos necesarios para entender el tema que apoya, en muchas ocasiones ni siquiera tiene conocimientos básicos de ciencia. Mucho menos tiene los conocimientos técnicos para poder debatir detalles en profundidad y solamente se hace eco de documentos que no comprende pero cuya conclusión apoye su postura. No investiga en el tema como no sea para establecer relaciones esotéricas y conspiranoicas que frecuentemente no tienen la menor conexión con lo que se aborda. Se sienten perseguidos y convierten la censura hacia ellos en una victoria personal, sintiéndose en el bando de los débiles que han de derrotar al gigante de barro. A pesar de sentirse perseguidos actúan como coro amplificador de cualquier conspiranoia que aparezca, sin juzgar su grado de validez (entre otras cosas porque no tienen conocimientos para juzgarlo) e inundan Internet de textos con un comportamiento que se conoce en la red como de troll. Muchos de ellos son profundamente anti-científicos, al no poder entender los mecanismos con los que opera la ciencia, ni la complejidad que ésta posee acaban poniendo la etiqueta de “ciencia oficial” a todo aquello que no entienden, pero les contradice, a la vez que honra una “ciencia alternativa” que bautizan como democrática y accesible a cualquiera pero que está completamente vacía de contenidos. Las motivaciones son diversas: negocio, pasar el rato, amplificar un bulo; aunque también las hay de carácter político, religioso, racista o sexista. Típicos magufos podrían ser los pastores religiosos que niegan la evolución, los homófobos que piden que se retiren los antirretrovirales o los seguidores de “tratamientos médicos alternativos” que curan todas las enfermedades de golpe.

¿Hay algo aprovechable del mensaje de los disidentes, negacionistas y magufos?

El mensaje de los disidentes suele aportar visiones poco comunes, que pueden tener muchos interés al animar la discusión y abrir nuevas vías de investigación. Además pueden servir como sistema de corrección y eliminación que en ocasiones la ciencia comete. A los disidentes se les puede escuchar en congresos y leer en sus publicaciones científicas. En general ayudan al avance de la ciencia.

Sin embargo los negacionistas no aportan nada útil, ni siquiera en los casos en que procedan de una disidencia trasnochada. Al no experimentar ni marcar el camino de cómo hacerlo quedan obsoletos. Participan en conferencias, generalmente de ámbito magufo, en juicios donde son maltratados por los tribunales mostrándoles como poco actualizados o en intentos de publicación en revistas científicas que son rechazadas sistemáticamente por contener información refutada o con falta de evidencias experimentales que lo sustente. El victimismo es otra de sus caretas preferidas y cualquier intento a que sustenten experimentalmente lo que defienden es tomado como un serio insulto.

Los magufos tienen su área de expresión favorita en Internet y en algunas publicaciones (que no posee la revisión de la comunidad científica en ningún momento) que también pueden ser calificadas como magufas. Son el altavoz de cualquier ocurrencia (sólo hace falta navegar un poco en la red para darse cuenta de ello) y su ámbito de actuación es la blogosfera. Pueden llegar a influir de forma negativa en toma de decisiones, cuestión que puede ser preocupante cuando la magufada está relacionada con temas de salud.

Epílogo

La figura del científico disidente que en algunas ocasiones ha quedado como anécdota de la historia, pero que en otras ha servido para el desarrollo de la ciencia (además de sacar los colores y replantear la autocrítica en la comunidad científica) queda emborronada por fenómenos como el negacionismo o la magufería que se mueven con gran soltura por Internet y que están basadas en fundamentos para nada relacionados con la ciencia (economía, política, religión, etc). Por ello es muy importante no sólo escuchar el mensaje, sino desde qué ámbito se dice y sobre todo en qué se fundamenta. En resumen que siempre hay que ser escéptico.