lunes, 25 de junio de 2012

El recurrente tema de Darwin y el nazismo

Extraido de:  http://lacienciaysusdemonios.com/2012/06/25/el-recurrente-tema-de-darwin-y-el-nazismo/

En el año 1990 Mike Godwin, un abogado asiduo del uso del ciberespacio como método de transmisión de información, enunció lo que se ha llamado la ley de Godwin: “A medida que una discusión “online” se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis, tiende a uno”.
Efectivamente, todo debate en Internet acaba con una comparación con los nazis. Y debatir con creacionistas no es una excepción. De hecho los creacionistas emplean uno de estos argumentos con “presunto rigor científico” al afirmar que Hitler es uno de esos ateos que ha sembrado de maldad el mundo, y que su ideología tomó la esencia de la obra “El origen de las especies” de Darwin.
Dejando de lado que la mayoría de los creacionistas ni siquiera se ha leído la primera página del “Origen de las Especies” (incluso dudo que mucho de ellos se hayan leído la Biblia más allá de lo que les subraya el pastor de su iglesia), ambas afirmaciones no son más que una consecuencia de la ley de Godwin, y ambas son falaces.

La única verdad que atesoran es que Hitler fue un asesino de masas, pero ahí tampoco hacen ninguna novedosa contribución. Porque la primera acusación, la del Hitler ateo cae inmediatamente cuando se lee un libro de historia. Hitler fue un cristiano católico. La propia guardia personal de Hitler, las temidas SS, tenían un juramento muy curioso para un cuerpo que es acusado de ser ateo:
Yo te juro, Adolf Hitler, Führer y Canciller del Reich, fidelidad y valor. Prometo obediencia hasta la muerte a ti y a los superiores por ti designados. Que Dios me ayude.
La segunda acusación también cae rápidamente cuando se analizan documentos históricos. Es raro que una persona como Hitler, con nulos conocimientos de historia natural, hubiese leído “El origen de las especies”. Puede que llegara hasta él ciertas deformaciones de la obra, las mismas que emplean aquellos que la quieren degradar. Pero revisando la revista oficial nazi “Die Bücherei” (la biblioteca) de 1935, donde se realiza un listado de las obras que deben ser “purificadas”, una forma “elegante” de decir que van a ser quemadas, nos encontramos en el punto 6 de ese listado con el siguiente tipo de obras a ser eliminadas:
Obras filosóficas y de ciencias naturales o sociales, cuyo contenido trate de positivamente las ideas científicas del darwinismo y el monismo.

En resumen, que a los nazis les gustaba tan poco las ideas de Darwin o el materialismo como a los creacionistas. Así que por mucho que pueda leerse este argumento repetido “ad nauseam” en los foros creacionistas, éste no pasa de ser falso. Nada que sorprenda en dicho tipo de foros.